No fue magia

La gestión de políticas públicas es quizás el reflejo más claro de la manera de pensar una sociedad por parte de un gobernante. Sea en el ámbito que sea, se basan en un análisis de “pros” y “contras”. Es cuando lo discursivo se termina y se ve claramente el pensamiento puro de un gobierno, una administración.

Las decisiones en los años “K” por un lado iban a beneficiar o arreglar con los grandes grupos a los cuales mantuvo a raya, mientras que en lo discursivo se buscaba una clara característica combativa, confrontativa. Alternaba, una de cal y otra de arena. Mantenía un equilibrio. Obviamente que no con todos los grupos concentrados se comportaba igual; el caso del Grupo Clarín representa una clara situación de confrontación permanente (en la segunda mitad de los años “K”).

Pero lo de Macri en estos más de 7 meses es curioso. Más allá de la situación económica, “la herencia” y el descalabro institucional en ciertos organismos (INDEC); las medidas del actual Gobierno Nacional van directamente en contra de la economía del, por lo menos, 80% de la población, pero aún así, un grupo importante de ellos siguen apoyando las medidas.

En lo mediático el trabajo es impecable. La corrupción kirchnerista se lleva toda la atención, mientras ya se habla de un “elefante” que pasa por detrás. Desde el oficialismo la comparación es explícita en cada discurso, y es lógico, ya que sería erróneo perderse tal mala imagen en la sociedad. Todo discurso político que se contraponga a los “López”, los “Boudou”, los “Báez”, tiene las de ganar.

Lo que está sucediendo en los Medios, es la lógica del funcionamiento de todo Medio de Comunicación: se muestra lo que vende. Y hoy se quiere ver cómo un ex Secretario de Obras Públicas tira bolsos con 9 millones de dólares adentro de un convento.

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Fuente: Disculpen la molestia

Desde la política y la Justicia también se responde a esta lógica: en relación a la primera, el aporte se hace a través de denuncias judiciales. Que nobleza obliga, varios de ellos vienen advirtiendo hace años sobre esto. Y desde la justicia moviendo causas que durante años estaban paradas. Hasta intentan reabrir Skanska, que compromete directamente a De Vido.

Se busca darle un golpe de gracia a un movimiento político que estuvo 12 años; que hizo cosas buenas y malas: que fue a la lógica misma de la política, dividir y reinar; que se nutrió de lo bueno y de los malos; mientras hacía más que ninguno por los Derechos Humanos, tranzaba con la burocracia sindical y promovía la megaminería a cielo abierto y a Monsanto. Se regía por la política de la billetera, buscando lealtades. Pero a la vez fue el que más leyes por la igualdad sacó.

La lógica era el contraste, la dicotomía. Nada podía “malir sal”, apostar y contrastar a un gobierno “progresista” contra un candidato bien de derecha.

Con Macri en La Rosada, quien ahora destila transparencia, un tipo que estuvo preso por contrabando, tiene dinero fugado en el exterior y es parte de la “Patria Contratista”. Se habla de “sinceramiento”, un gobierno manejado por empresarios que nunca han rendido cuentas al Estado. Se habla de toma de deuda para crecer, cuando quienes la contraen estuvieron sospechados de negociados y se han llevado una gran tajada con el “Megacanje” y el “Blindaje” y han estatizado la deuda privada en los ´80.

No fue magia

El kirchnerismo apostó y perdió, y el peronismo se encarga de hacérselo pagar. Tiró de la cuerda tanto que se cortó. Y los funcionarios impresentables que tuvo, le hacen imposible salir a flote. La lógica dicotómica le salió al revés. La lógica confrontativa le costó el humor social y el ataque de los Medios. Aunque esto lo leería inversamente: el ataque de los Medios, tuvo como resultado el humor social que terminó agrandando a un candidato, ahora presidente de derecha. Un personaje que mintió en campaña. Que ahora hace lo que piensa que es correcto. Y que cuenta con un aval social de quienes odian más al Gobierno anterior, aún en detrimento de su propio bolsillo.

Y de la otra oposición, está claro, prefieren un oficialismo tan extremo en su derechización que un kirchnerismo ambiguo. No se los culpa. Se entiende. Por eso “No fue magia”.

Foto portada: Perfil
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