¿Por qué marchamos?

Por fabi tron, militante lesbiana, feminista, prosexo, anticapitalista

“¿Cuándo has visto que un maricón contraataque?… Ahora los tiempos estaban cambiando. El martes fue la última noche de sandeces… Predominantemente, el tema era, ‘¡esta mierda tiene que parar!'” 

Participante anónimo de los disturbios de Stonewall

Casi medio siglo nos separan de las revueltas  de Stonewall y de la formación del primer grupo gay en Argentina “Nuestro Mundo”, sin embargo las estructuras de dominación del capitalismo y del hetero patriarcado siguen intactas y seguimos teniendo muchos motivos para seguir revelándonos.

La marcha del orgullo es la mayor muestra de visibilidad de gays, lesbianas, travestis, trans y bisexuales, es el único día en el año en el que much*s de nosotr*s podemos salir a la calle, a expresarnos libremente, sin miedo a la burla, a las agresiones,  a la Policía.  Se convierte por esto en el mayor acto político contra la homolesbotransfobia.  Es un día de reflexión, de denuncia, de lucha pero también de celebración de nuestras existencias.  Nuestro “movimiento” no es homogéneo, tenemos muchas diferencias, políticas, identitarias, culturales. Algun*s marcharan por la igualdad y por más derechos, no es mi caso, pero que tod*s podamos confluir apropiándonos de la calle, un espacio que no es negado,  tal vez sea nuestra mayor riqueza.

El término orgullo ha sido criticado por muchas razones sin embargo me gustaría hacer algunas resignificaciones, que expresan mi particular modo de entenderlo y los motivos por los cuáles marcharé este próximo 12 de noviembre.

Ante el avance feroz del gobierno norteamericano en todo el territorio de América Latina,  (desestabilización en Venezuela, golpe de estado en Brasil, …) que sin duda se incrementarán luego de la victoria de Trump,  orgullo es anti imperialismo.

Cuando bajo la bandera de los derechos humanos, se invisibilizan las desapariciones en democracia de Iván Torres, Jorge Julio López, Luciano Arruga, Facundo Rivera Alegre, Daniel Solano, entre otros, orgullo es memoria, verdad y justicia.

Cuando los úteros siguen siendo propiedad del Estado, las mujeres condenadas a la maternidad forzada y el aborto criminalizado, orgullo es libertad para decidir sobre nuestros cuerpos.

Cuando las banderitas del orgullo, que festejan el logro del matrimonio igualitario  nos llaman a una renormalización de nuestras relaciones sexo-afectivas, orgullo es libertad sexual.

Cuando la Iglesia Católica, de la mano de su Papa Francisco, que es Bergoglio, presiona  a los gobiernos para que impongan su doctrina y su moral en un claro avasallamiento a la libre determinación religiosa de nuestros pueblos, orgullo es libre albedrío.

Cuando los gobiernos nacionales y provinciales amparados por la  ley de trata, intentan asimilar trabajo sexual a trata de personas,  utilizan la ley para reprimir  a las trabajadoras sexuales y no implementa medidas efectivas para desmantelar las redes de trata, que siguen  amparadas por el poder político y judicial, orgullo es autonomía sobre nuestros cuerpos.

Cuando el avance del neoliberalismo y las políticas de ajuste que intenta imponer Macri, solo pueden llevarse a cabo a costa de la desocupación, el hambre y la represión de muchos sectores de la sociedad, orgullo es resistencia, lucha y organización.

Cuando mediante edulcorados Códigos de Convivencia, se sigue dando poder a la policía, bajo la figura de “tocamientos indecorosos”, para reprimir nuestros deseos, orgullo es deseos en rebelión.

Cuando los femicidios, lesbicidios y travesticios crecen de manera abrumadora, orgullo es furia travesti,  organizar la rabia, orgullo sigue siendo: “esta mierda tiene que parar”.

fabi

 

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