No al cierre de los comedores y merenderos populares

No al cierre de los comedores y merenderos populares

Por Silvia Quevedo – Coordinadora provincial de Barrios de Pie

Para charlar de la situación en Córdoba llegando a fin de año, hay que tener en cuenta la siguiente información:
Los datos publicados por el Indec indican que una familia constituida por un matrimonio y tres hijos necesita $13.632,49 para no caer debajo de la línea de pobreza; y para superar la línea de indigencia, requiere ingresos por $5652,86. Lo cual lleva a que 1 de cada 3 personas vive en la pobreza y que esto afecta a 1 de cada 2 niños que también lo esta padeciendo, por no llegar a superar esta línea de ingreso.

Los empleos de la construcción acumulan una caída del 11% desde principios de año y más de 128.000 personas han perdido su trabajo que tenían en blanco, el cual fue mucho mayor en los empleos informales y los que tienen por cuenta propia.

También se vio afectada este año la caída de las ventas de los comercios, los cuales afectan mucho a las pequeñas despensas de barrio.
Son muy pocas las actividades donde se advierte un incremento por encima de la inflación que se vive actualmente.

Vestida como se la vista, la estadística es atroz. Pero además tiene nombres y apellidos. Ubicación geográfica. Ojos y muslos y panza, esta es la situación de las familias cordobesas que no diferencia la clase social de donde venga, sino que la sufre.

En Córdoba hay 18.755 familias cordobesas que viven en villas.


La mayoría de los asentamientos tiene más de 24 años de existencia lo que demostraría que hay una pobreza estructural, que ningún gobierno ha podido disminuir con las políticas sociales llevadas a cabo.

Lejos de tener una política de diálogo, entre el Gobierno Provincial y las organizaciones sociales, que comprendemos la situación de las barriadas cordobesas, siguen hostigándonos y no queriendo dialogar. Los programas sociales paliativos que se llevan a cabo, no resuelven el deterioro social que se vive.

La insensibilidad social del gobierno para no ver la situación, y no involucrar a todas las organizaciones que tenemos una experiencia territorial pone de manifiesto la falta de dialogo. Las organizaciones sociales llevamos a cabo un trabajo no solo de merendero o copa de leche, sino que realizamos cooperativas de trabajo, huertas comunitarias, talleres culturales, bibliotecas, talleres de genero y muchas actividades mas. La contención y el trabajo permanente que se realiza con los chicos y la comunidad del barrio es muy grande.

Estamos llegando a fin de año donde la paz social del barrio, empieza a alterarse debido al deterioro social, y es aquí donde el trabajo de todas las organizaciones sociales que marchamos y que salimos a reclamar que nos escuchen, no encuentra del otro lado del gobierno una respuesta adecuada.

Seguiremos estando abierto al dialogo, pero los tiempos se agotan y las respuestas no se pueden hacer esperar, en las familias de los sectores mas vulnerables.

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