La Educación en la Revolución Cubana

La Educación en la Revolución Cubana

Por: Roberto “Tato” Iglesias – Lic en Sociología y Educador Popular

Antes que nada, debo comentarles que no tuve la oportunidad de visitar Cuba, lo que me hubiera encantado.  Esto abre una hermosa discusión acerca de cómo se conoce. Y esto depende de los intereses profundos de cada persona. Como tantas cosas del pasado y del presente, uno puede acercarse a conocer visitando diversas fuentes. Claro que no hay nada mejor, como mirar con los propios ojos.

Hecha esta salvedad, también aclaro desde una mirada crítica, que mi relación con las revoluciones socialistas  nunca me completó o encontré cuestiones que no me satisfacían. La diferencia quizás con algunos partidos de izquierda, que convirtieron a las mismas en mitos absolutos. Lo cual creo que es un error. Quizás el caso de la Revolución Cubana, fue una de las más interesantes que vivimos en América Latina. En general  la pérdida de memoria se ha convertido en uno de los mayores logros del capitalismo. Gobernaba Cuba un presidente que en la práctica era un Dictador, Fulgencio Batista.  La corrupción, impunidad, lujuria y muerte, habían convertido a Cuba en la isla de la Fantasía. Pero donde los que gozaban era el 1% de la población. El resto estaban verdaderamente hambreados. Cuba era el patio de “juergas” de los EEUU. Revolucionar esa estructura y la profundidad de la cultura instalada fue un larguísimo proceso que obviamente la derecha fascista y reaccionaria nunca comprendió. No tuvo siquiera la generosidad de aceptar los enormes beneficios que había traído a las grandes mayorías.  Sería largo de relatar las desgracias que conllevó Batista.

Las figuras de Fidel y el Che, se convirtieron en emblema de las luchas en el mundo. Y en especial en América Latina. El bloqueo norteamericano, obligó prácticamente a Fidel a inclinarse hacia la Unión Soviética.  Tengo mis

serias dudas acerca de si Fidel hubiera planteado desde el comienzo un esquema Marxista. Lo cual obviamente, desde mi mirada, fue certero que lo hiciera. A pesar de todas las dificultades, llevaron adelante una tarea  estructural  relacionada, aunque parezca mentira, a problemas humanos. Es decir, lo que ningún Gobierno “democrático capitalista”  hace.  Educación, salud, derechos igualitarios. Aquellos hacen grandes obras de infraestructura para sus negocios. Y las personas: ven como tirarles alguna promesa que todos sabemos que no  van a cumplir.

En el año 1959, de una población  de cinco millones y medio de habitantes, el 23,6% de los mayores de 15 años eran analfabetos.  Lo épico fue aquella primera consigna de “todos a alfabetizar”. Se suspendieron actividades en Universidades, cientos de voluntarios se formaron y recorrieron toda la isla alfabetizando. Esto hablaba de una cultura revolucionaria y solidaria. Todo un país corriendo en ayuda de “los otros”.  A partir de allí,  hasta los datos del  Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, dieron cuenta  de que Cuba era el País en el mundo, que más dinero invertía en Educación y que mejores resultados tenían al medir los indicadores de buena y eficaz  tarea educativa.

Y aquí, brevemente, analizar las contradicciones que se presentaron, en el país y en los programas sociales. Convivieron con ellos y con la pobreza. Las nuevas generaciones protestaban a su manera. Y se vivió quizás la parte más dolorosa de la Revolución. No pudieron superar el tema de las injusticias y las diferencias. Y tampoco el autoritarismo, propio de todos los sistemas, no sólo del cubano.  Muestra una vez más de que, tenemos que aprender que, las revoluciones se construyen desde abajo.

 

 

Etiquetas:

Top