Usuarios de transporte: Variable de ajuste del sistema

Usuarios de transporte: Variable de ajuste del sistema

Por Laura Sesma – Concejala de Córdoba por el Partido Socialista

 

El transporte colectivo en la Ciudad de Córdoba es, desde hace ya al menos una década, el mayor desafío del intendente de turno y un verdadero calvario para los vecinos. Vinculado directamente al ingreso y a la calidad de vida, en particular de los trabajadores y de los que menos tienen, este servicio debería ser eficiente a un costo accesible a todos.

Resulta incomprensible que, una vez más, se pretenda determinar un nuevo aumento del boleto sin fijar, a través de un marco regulatorio, cuáles son las obligaciones de las empresas para con los usuarios.

Así, los vecinos, eternos ausentes en las decisiones, deberán pagar más por un servicio que ni ellos, ni los empresarios ni los funcionarios, pueden decir fehacientemente qué características tendrá.

Mayor tarifa, incertidumbre en el servicio.

La tarifa es la contraprestación de una serie de exigencias de servicio: líneas y recorridos, inversiones y costos, frecuencias, características de los vehículos, etc.

El precio del boleto debería estar ligado a la calidad del transporte que se presta, no a los deseos o a presiones de los diferentes sectores en pugna. Asimismo, los subsidios del Estado deberían estar destinados al usuario para garantizar, como en muchos países del mundo, un precio menor; y no ser usados para paliar la ineficiencia empresaria.

En nuestra Ciudad, estas exigencias o marco regulatorio formalmente no existen desde hace años. Sencillamente, porque no se reemplazó la ordenanza que las establecía en base al fallido esquema de transporte de Kammerath. De allí en más las modificaciones en el precio del boleto se han venido realizando sin esta condición previa.

A partir de esta gestión municipal debería sancionarse una nueva ordenanza determinando cuáles son los costos reales y obligaciones para las empresas, para así definir una tarifa que garantice a los usuarios una mejora efectiva del transporte: incremento de las unidades diarias en la calle, mejora de la frecuencia, horarios fijos en las paradas, ampliación de los recorridos, etc.

El reciente anuncio de que el precio del boleto será incrementado, quizás no es lo que más moleste a los usuarios sino la convicción de que van a pagar más por un mal servicio. Las promesas de nuevas unidades y sistemas de control de frecuencia son hoy sólo eso, promesas.

La frecuencia en horarios pico es de entre veinticinco y treinta minutos, muchas unidades no están en buen estado y no se realizan sistemáticamente estudios como las encuestas de origen-destino para determinar las nuevas necesidades en función de los permanentes cambios que tiene la Ciudad. Por ejemplo, a partir del traslado del Instituto Provincial de Educación Física a la zona del Chateau Carreras, del funcionamiento de la Escuela de Turismo y de la apertura de nuevos centros comerciales, se ha incrementado considerablemente la demanda en ese sector pero no ha habido ninguna respuesta a pesar de los reiterados reclamos. Con sólo extender el recorrido de dos líneas y adecuar otras cuestiones menores se pondría fin al padecimiento de alumnos y trabajadores que hacen colas de hasta de dos cuadras para tomar la única línea existente, lo que confirma que no hay un plan integral para satisfacer las necesidades de los vecinos.

Mejor servicio: Regulación, control y participación de los usuarios.

Es justo e impostergable el reclamo por una mejor distribución de los subsidios provenientes de la Nación, actualmente concentrados en un 80% en Ciudad Autónoma y conurbano bonaerense. Pero no puede perderse de vista que la eficiencia social del servicio depende en gran medida de las obligaciones que determine el municipio y la capacidad de control que ejerza.

Este control debiera realizarse con la participación de los usuarios quienes, mejor que nadie, saben el estado de la prestación del servicio. Desde que fuera concejala de la Ciudad de Córdoba vengo proponiendo la creación de un Ente Regulador del Transporte Colectivo con participación de los usuarios, iniciativa que ha tenido eco en organizaciones relacionadas con la materia.

No caben dudas de que un problema tan complejo y persistente en el tiempo no se resolverá en un par de meses, pero es preciso aprender de los errores y ejercer plenamente la función de regulación del municipio para arribar a una solución sustentable en la que los usuarios dejen de ser la variable de ajuste del sistema.


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