La salud en el Gobierno de los Ricos

La salud en el Gobierno de los Ricos

Por Dr. Horacio Barri – Médico Especialista en Salud Pública y ex Sec. de Salud Municipal

También se lo suele llamar el “Gobierno de la Oligarquía”, (de allí viene el más popular el “Gobierno de los Garcas”), y ahora también se usa el confuso “Gobierno del Mercado”.

Antes de comenzar el análisis prometido pongamos un ejemplo: si fuera un gobierno de los pobres, que son mayoría, la primera pregunta que se harían sería: ¿por qué nos enfermamos más que el resto de la población?. En el caso opuesto –gobierno de los ricos-, la primera sería: ¿cómo hacemos más dinero con la atención de la enfermedad?.

La primera pregunta apunta a entender las causas, la segunda no tiene ese interés sino cómo hacer empresas de atención de la enfermedad o seguros privados para ella.

Fue por estas razones que a ocho meses de asumido el nuevo gobierno, por un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) se estableció que el nuevo Plan Nacional de Salud para nuestro país sería el denominado “Cobertura Universal de Salud” (CUS). Es lo mismo que las llamadas “Reformas de 2da  Generación” por el Banco Mundial, su creador; y que son seguros privados para todo el mundo, con calidades, y por tanto cuotas, según el bolsillo de la gente, y para los carenciados “carnets” por los que se pueden atender “en los Hospitales y Servicios Públicos…”. Esta embestida mundial intenta hacer desaparecer los sistemas públicos de salud, universales y gratuitos.

Como en este país hay seguros sociales solidarios como las Obras Sociales, que fueron creadas desde hace más de 160 años por trabajadores, inmigrantes, religiosos, y todo otro grupo que se sentía desprotegido por el Estado (prácticamente ausentes en salud y seguridad social en ese momento), y cambiarlas puede traer resistencias, les adelantaron a los dirigentes sindicales de la CGT $8.000 millones para su implementación.

El caso de los medicamentos es un ejemplo paradigmático de lo que pasa cuando gobierna el “mercado” que está manejado por los más ricos de los ricos. El gasto total es de un 1/3 del total en salud, cuando la OMS opina que no debería ser de más de un 1/10, y eso ocurre por la ausencia del Estado en la defensa de precios razonables y lo que es aún más grave, en la determinación de cuáles son verdaderamente válidos para un uso racional de los mismos.

Ocurre que sólo el 35% de los medicamentos son Esenciales, denominación que se aplica a los verdaderamente necesarios y beneficiosos para la salud de la población. El resto se clasifica en 5 grupos, a) los de eficacia no comprobada, b) los de dudosa eficacia, c) las combinaciones irracionales de drogas, d) los similares muchísimo más caros y e) los de perfil de riesgo inaceptable.

Ilustro esta cuestión con ejemplos porque por estar la mayoría de los medicamentos al alcance de cualquier persona y por tener la mayoría

concepciones equivocadas sobre sus riesgos, es a los que se recurre directamente ante la dificultad de consultar a los profesionales por variadas razones. Además ya se anunció que se suspende el programa Remediar, que si bien es precario es lo único que tienen en los Centros Asistenciales para ofrecer, salvo los que tienen producción pública propia, a la que por otra parte también se desfinancia para que desaparezca.

A las Aseguradoras de Riesgo del Trabajo, que deberían ser públicas pero son privadas, se les quitan responsabilidades, obstaculizando que los trabajadores accidentados y con problemas de salud por cuestiones del trabajo puedan hacerle juicios.

En la CUS los profesionales y trabajadores de Salud sólo serán empleados precarizados, como actualmente son ya los Residentes sobre los que recae la mayoría de los problemas de los pacientes y tienen condiciones de trabajo más que precarias.

El panorama futuro es tétrico para la atención médica de las mayorías populares, como ocurre en los países que hace años implementaron la CUS entre nuestros vecinos de América: Colombia, Perú, Chile. Sin embargo, como eso la mayoría no lo sabe, los Medios de Comunicación ocultan la información.

Los cordobeses tenemos una ventaja: podemos recordar y pensar, porque en nuestra Provincia se implementó un ensayo a comienzos del nuevo siglo que tenía cuatro patas fundamentales como eje de esta propuesta y que el Banco Mundial llamó entonces “Reformas de Primera Generación”. Se trató del paso previo al actual: a) el Gerenciamiento de la Obra Social Provincial (IPAM) que dejó la administración de los fondos propios en manos de 5 empresas privadas y que pasó a ser una Aseguradora de Riesgos (APROSS), b) el autofinanciamiento de los Servicios Públicos, llamado con el nombre simpático de “Autogestión”, c) la desconcentración de los Servicios, llamada descentralización y que consistía en que la Nación se los transfería a las Provincias, éstos a los Municipios y éstos?: sí, adivinó, a la gente arancelando los pagos desde el bono “voluntario”, hasta pagos directos y otros “pagos” como llevar la ropa de cama y los elementos de curación y medicamentos y d) el carnet de carenciados, por el que más de 500.000 mil pobres de nuestra provincia se podrían atender con un carnet de IPAM en  los mismos hospitales que se atendían antes de manera pública.

Esto que se terminó sin gloria pero con pena para los usuarios, logró que los servicios quedaron más desfinanciados y en crisis, y las Gerenciadoras Privadas, en cambio, ganaron mucho dinero. Sin embargo, no tuvo ninguna explicación para la opinión pública.

Quedarán de la lectura de este trabajo muchos “¿por qué? ”Es hora de empezar a exigir explicaciones para ellos, en temas que afectan nada más ni nada menos que a la vida de cada uno y de sus seres más queridos.

 

 

Etiquetas:

Top