La trama detrás del juego

La trama detrás del juego

Un negocio en el que se mueven millones de pesos a diario requiere mecanismos para evitar el lavado de dinero, la evasión fiscal y el fraude a los apostadores.

El Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) publicó en estos días una investigación exclusiva, realizada por los periodistas Ricardo Heartley y Cristian Pérez.

La misma muestra como es el negocio del juego en la Argentina, su recaudación y la poca legislación al respecto por parte de las provincias.

El juego y su recaudación siempre estuvo en manos del Estado, con esto se podía llevar un control de lo recaudado y reinvertirlo en obras, pero: “En los ‘90, durante el gobierno de Carlos Menem, el juego se privatizó y se multiplicó el número de licencias. A partir de allí, el modelo cambió definitivamente: el Estado nacional perdió participación, llegaron las máquinas tragamonedas, las salas de juego se expandieron por las ciudades y cada provincia estableció la legislación que regula el sector en su territorio. El negocio del juego creció tanto en la Argentina que es, según el Directorio Mundial de Casinos, el país con más salas de América del Sur. La Asociación de Loterías Estatales Argentinas (ALEA) registra 406 salas de juego y 80.928 máquinas tragamonedas en total.”

 

Esto ha levantado sospechas, entre las entregas de licitaciones y permisos, de unos hacía otros, ya que los mismos que tienen que controlarlo tienen una relación incompatible con los empresarios.

El juego en nuestro país es un negocio millonario, y la investigación de Heartley y Pérez lo muestra en números: “…los juegos de azar en la Argentina genera casi $95.000 millones anuales de facturación, entre agencias de lotería, casinos, máquinas tragamonedas, hipódromos y bingos. Esto equivale a dos veces el presupuesto de salud nacional para el 2017, o al presupuesto de casi todo el Ministerio de Desarrollo Social.”

Pero lo que está fuera de control, es el  juego clandestino: “…en el que un solo “levantador” de apuestas puede recaudar hasta $2 millones en una mañana, dinero que queda totalmente fuera del alcance del Estado.”

 

Esto según el último informe realizado por la Asociación de Loterías Estatales Argentinas (ALEA), correspondiente al 2015.

Des este informe surge también que las loterías tuvieron ganancias por $17.200 millones, mientras que se pagaron $26.900 millones en premios. Es un sector además en donde trabajan 150 mil personas.

La investigación resalta que: “…las loterías (Nacional y provinciales) manejan una caja de 23.400 millones de pesos anuales. Esto equivale a casi dos presupuestos del Ministerio de Ciencia y Tecnología para todo el ejercicio 2017.”

Y deja el dato que incluso en la provincia de Buenos Aires: “…llega a ser el segundo presupuesto en importancia detrás del asignado al Ministerio de Economía. De ese total, 10.500 millones son destinados, según ALEA, en forma directa, a los distintos ministerios y programas sociales. Aunque según las distintas legislaciones provinciales que regulan el juego, deberían destinarse casi en su totalidad a desarrollo social.”

La investigación toma lo planteado por el GAFI, quién advierte:
“La explotación de los juegos de azar, fundamentalmente a través de casinos, es señalada por el Grupo de Acción Financiera Internacional como una actividad vulnerable al lavado de activos, debido a la gran circulación de dinero en efectivo, a través de operaciones diarias cuyos montos en general no son muy elevados o demasiado significativos. Cabe señalar que la Argentina forma parte de este organismo intergubernamental que promueve políticas, a nivel nacional e internacional, para combatir el lavado de activos y la financiación del terrorismo.”

En el trabajo consultaron a Enrique del Carril, Director en Cuerpo de Investigaciones Judiciales del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, quién dice que:

“…se necesitan controles muy estrictos del Estado porque si no, el casino va a ser el primer lugar donde el lavado se genera”

Del Carril agregó que: “las organizaciones buscan actividades lícitas que tengan mucho flujo de dinero, en cantidades pequeñas, y que sean muy difíciles de controlar por el Estado. Los casinos reúnen todos los requisitos: ¿Cómo demostrar cuánta gente entró, salió, consumió en la barra, compró…? El bar, billetes de lotería, todo en pequeñas cantidades. Eso ayuda a hacer figurar como ingresado, dinero que proviene de actividades ilícitas”.

La nota sigue con las declaraciones de Del Carril, comentando otras formas de lavado de activos: “Las campañas políticas son un lugar conveniente para el lavado de dinero, porque la legislación en tal sentido es laxa y los controles sobre el origen de fondos se diluyen. Más allá de los eventuales favores políticos que los aportes de campaña significan, y dependencia política futura hacia los aportantes”.

A menudo, los lavadores aplican distintos métodos para blanquear activos con fichas de casinos:

  • Compran de manera anticipada, una gran cantidad de fichas con dinero en efectivo, o a través de una cuenta abierta en el casino, y jugar poco, para luego volver a cambiar las fichas por un cheque o pedir el depósito de su monto, en la misma cuenta o en otra. Con esta operatoria, el jugador sale con plata del casino (ya legal, puede decir que la ganó en apuestas) y nunca declaró el dinero con el que ingresó.
  • Toman deuda para adquirir fichas: pagan la deuda con dinero en efectivo y luego cambian las fichas por un cheque.
  • Operan en casinos con sedes en varios países: juegan en un lugar y piden que los montos acreditados estén disponibles en otra jurisdicción, para poder retirarlos mediante cheques o a través de transferencias bancarias.

En cuanto al juego clandestino, Enrique Del Carril lo toma como otra variante del juego en la Argentina, y cita un caso el  “…de un levantador clandestino al cual le comprobamos que, en una sola mañana, recaudó 2 millones de pesos. Si hacemos una proyección, tenemos una recaudación de 6 millones diarios, lo cual incluye sábados y domingos. Multiplicado por mes y por año…, las cifras son enormes”, dice el funcionario y agrega: “Y eso en un solo tipo. Este hombre tenía, por ejemplo, colecciones de autos antiguos, casas, barcos, muchas inversiones”.

En los últimos años han cambiado las modalidades de juego y se produjo un boom, el de los slots y tragamonedas según pudieron averiguar desde el ALEA (Asociación de Loterías Estatales Argentinas): “​En la Argentina, hay 80.924 máquinas​ ​tragamonedas​ ​distribuidas​ ​en​ ​406​ ​salas​ ​.

Walter Martello, actual Defensor del Pueblo Adjunto de la Provincia de Buenos Aires, aseveró que: “En territorio bonaerense, que concentra el 30% del negocio, por cada $100 jugados en tragamonedas, sólo $5 quedan en las arcas del Estado.

Y según un relevamiento de ALEA, en la provincia de Buenos Aires se encuentra el 27,03% de los slots y tragamonedas, mientras que Córdoba está en el puesto cinco en el ranking con el 4.20%.

La investigación advierte que: “A partir del 2010, con la sanción de la Ley 25.246 de lavado de activos de origen delictivo, y sus posteriores reglamentaciones, las personas físicas o jurídicas que explotan juegos de azar están obligadas a reportar a la Unidad de Información Financiera (UIF) toda operación sospechosa de lavado de dinero.”

Las fiscalizaciones y controles sobre los distintos lugares dedicados al juego, no tienen un protocolo establecido en todo el país. Son muy dispares los controles.

Lo importante es que se controlen a los casinos y bingos, y también, y en especial a las loterías provinciales.

La versión original de esta investigación está disponible en www.investigacionesfopea.com. Este trabajo fue realizado por Cristian Pérez y Ricardo Heurtley para el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), como parte del proyecto La Otra Trama.

 

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