Aumentan los precios y cambia nuestra dieta

Aumentan los precios y cambia nuestra dieta

En medio de la incertidumbre económica de los últimos tiempos, hay algo claro que cambia, la alimentación de los cordobeses. Un problema que no pudo resolver el macrismo, es el aumento continuo de la inflación y los efectos en la alimentación son claros.

El Centro de Almaceneros de Córdoba, como todos los meses, dio a conocer los índices de precios en la provincia. Del mismo se destaca que la inflación acumulada en 2017 es de 8,88%, lo que significaría, que para el primer cuatrimestre la inflación anualizada sería de 26,64%.

De marzo a abril, los precios de la Canasta Básica Total subieron un 3,19%, convirtiéndose así en el segundo mes de inflación más elevada del último año, solo superado por junio 2016 donde el incremento registrado fue de 3,70%.

La suba de precios, no solo de los alimentos sino también de servicios, modifica la manera de alimentarnos y en consecuencia los modos de pago. En el 33,60% de las ventas en almacenes o mercados de barrio, sus compradores recurren al fiado.

En otro sentido el consumo de harinas cayó (22,60% facturas; 16,90% criollos). Pero los cordobeses comenzaron a comprar más pan, aumentó un 15,78% comparado a meses anteriores. Por otro lado y lo que si es preocupante, es lo que se sucede con la leche. Más allá de la problemática de los tamberos y SanCor en la región, en las góndolas su consumo cayó un 16,45%.

En cuanto a las carnes:

El cordobés claramente se inclinó por la carne más barata y en este caso es el pollo, depende de su modo de preparación, suplanta el consumo de carne vacuna. Su producción está en tela de juicio debido a la cantidad de materiales que utilizan para criarlo.

Por último, el informe da cuenta de que la baja ostensible del consumo de frutas y verduras, cayó un 13,70%. Mientras que productos como la papa, la cebolla y las legumbres aumentaron un 19,60% las dos primeras y 10,85% las últimas. Esto puede ser debido a un tema estacional, con la llegada de los días más fríos.

El peligro de estas tendencias es caer en una dieta monótona, es decir, el no variar el tipo de comida y consumir siempre lo mismo. Esto produce que nuestro cuerpo no tenga una variedad de nutrientes, y falta de minerales, como el hierro y calcio; lo que puede traer afecciones como la desnutrición, baja del sistema inmune, e incluso sobrepeso que esconde una desnutrición.

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