Cuando la Justicia llega a los barrios

Cuando la Justicia llega a los barrios

Atajo, es el Programa de Acceso Comunitario a la Justicia, dependiente del Ministerio Público Fiscal (MPF), el cual tiene como principal objetivo acercar la justicia a Villas y Barrios carenciados en todo el país.

 

Mucho se discute sobre los funcionarios judiciales y su falta de sensibilidad social hacia los sectores populares. El MPF que depende de la Procuraduría General de La Nación, encabezada por Gils Carbó, intenta sellar esa brecha con el programa Atajo.

 

Desde el año 2014, Atajo, empezó a entrar a los barrios para lograr que las personas en condiciones de vulnerabilidad (los cuales suelen ser olvidados por el poder judicial) conozcan sus derechos, aclaren sus dudas y sean acompañados en problemáticas de distintas índoles, sea sobre algún tipo de violencia como diversas adicciones.

 

Julián Axat, el responsable del programa a nivel nacional, declaró a Radio Gen 107.5: “Esto nació con la idea de llevar al MPF a los barrios carenciados y de esta manera crear allí instancias de atención judicial”.

Las oficinas de Atajo, están integradas por abogados, psicólogos, trabajadores sociales y vecinos de la zona. Actualmente, dichas oficinas se encuentran en cada Villa de la ciudad de Buenos Aires y ya están expandiéndose por distintas provincias como Córdoba, Mendoza, Santa Fe.

Denuncias Judiciales Promovidas por Atajo

En la provincia de Córdoba, encabeza el proyecto el fiscal federal Enrique Senestrari, quien no tiene duda a calificarlo como “una de las mejores creaciones que ha inventado la Procuradora General de la Nación (Gils Carbó)”, “esto logra resultados muy superiores a lo que la justicia en general viene logrando que es acercarnos a la gente y no tengan que rogarnos que los recibamos”.

La primer oficina instalada en la ciudad funciona en barrio Maldonado, un barrio popular en el cual los jóvenes perdidos por un sistema que los excluye, encuentran en Atajo la posibilidad de contención y la posibilidad de ser asesorados ante las injusticias que muchas veces sufren por parte de las instituciones.

Nicolas Macchione, Enlace de Atajo en la provincia, quien está en permanente contacto con los chicos y chicas del barrio, resalta el trabajo del Padre Mariano Oberlin: “La casita del padre Mariano, es un trabajo fundamental y que hacemos en conjunto”.

Las principales denuncias que recibe “la banda del padre Mariano”, como los denominan los vecinos del sector a los integrantes de Atajo, tienen que ver con violencia institucional en el caso de los varones y violencia de género en el caso de las mujeres.

En la oficina de barrio Maldonado

  • Las mujeres denuncian mayoritariamente violencia de género
  • Los hombres denuncian mayoritariamente violencia institucional

“De esta manera la gente evita venir a las cuevas turbias de tribunales porque tienen miedo de los que les va a pasar” Enrique Senestrari.

Desde el mismo MPF, admiten que “la justicia es inaccesible para los barrios marginales” tanto por el sistema de leyes que rige en el país, como también por las políticas de Estado de los distintos gobiernos que deslegitiman a las instituciones, este es el principal factor a la hora de pensar la exclusión. Es por ello que Macchione siente la necesidad que la justicia le devuelva algo a los vecinos: “Intentamos insertarlos en su sistema cultural y educacional, es lo mínimo que podemos hacer, somos conscientes que se los debemos”.

“Es notable que cuando vamos a estos barrios sabemos que no cuentan con servicios como nosotros”

Militancia judicial con poco presupuesto

Es necesario dar cuenta que el trabajo que realizan todos los integrantes de Atajo, lo hacen sin beneficios a cambio debido a que se auto financian o cuentan con ayuda de algunas autoridades eclesiásticas, aportes de autoridades municipales o provinciales, organizaciones sociales y Ongs.

Desde diciembre del año 2015, con la asunción de Mauricio Macri, empezó una persecución política contra Gils Carbó debido a no ser del gusto del mandatario, entre tantas presiones que recibió la Procuradora General, el desfinanciamiento por parte de la Nación fue notorio, de esta manera se hizo inaccesible poder destinar presupuesto a las oficinas de Atajo.

“Desde el cambio de gobierno la procuración tuvo recortes de recursos en el punto de estar en duda el pago de los sueldos (trabajadores del MPF) una extorsión gravísima que se hace desde el poder ejecutivo con la campaña en contra de la procuradora para que se vaya. Buscan poner a la gente en su contra, esto no nos permite tener la posibilidad de invertir en estos beneficios para la sociedad, si lo hacemos es por sensibilidad social”, expresó Senestrari.

Expansión de las oficinas en la provincia

Si bien actualmente está en funcionamiento la oficina de Atajo en barrio Maldonado, está por establecerse una en Villa María a fin del mes de Mayo y una nueva que se instalaría en Río Cuarto, de esta manera seguir posibilitando el objetivo: oficinas de Atajo en todo Córdoba.

En un realidad que implica a personas de élite que forman parte de la justicia, las cuales no tienen interés en la implicancia territorial y definen un sistema selectivo, Atajo viene para confrontar esa visión e intentar corregir lo que el sistema judicial olvidó: el acceso y los enlaces destinados a los sectores populares. Hoy, debido al trabajo que vienen realizando, la Justicia puede hacer algo que venía evitando, meter los pies en el barro.

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