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Axel Kicillof: “La dirigente con más intención de votos es Cristina Fernández”

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Axel Kicillof: “La dirigente con más intención de votos es Cristina Fernández”

Terminada la época más oscura y nefasta de la Argentina, la última dictadura cívico militar, un padre psicoanalista, una madre psicóloga, llevan a un niño de 12 años a Plaza de Mayo a escuchar el discurso de asunción de Alfonsín, donde comienza a sentir los olores a democracia. Ese niño, de nombre Axel, se trasformó con el correr de los años en uno de los dirigentes políticos más cercanos a la ex presidenta Cristina Fernández.

Su juventud marcó una nueva camada de dirigentes plasmados por el resurgimiento del interés político a partir del 2003. Pero antes de todo eso, Kicillof jamás fue ajeno al interés de la participación política y recuerda el retorno de la democracia como un punto bisagra.

-¿Cómo recordás la etapa del retorno de la democracia?

– Participé bastante con mis viejos en varios de los actos de campaña de Alfonsín, por aquel momento tenía 12 años. Si bien en ese momento había mucha expectativa, preferiría ser más específico.

Primero que era de por sí, una salida a la etapa más oscura de la Argentina, más allá de lo que sucedía con el peronismo en aquella época. Era una verdadera fiesta el hecho de terminar con un periodo tan doloroso, tan triste, tan grave… Mis viejos nunca fueron peronistas, siempre fueron de izquierda, siempre activos en la actividad política. Incluso mi padre había militado cerca del radicalismo en los años ’60.

La sensación más fuerte, era la de la alegría -por el retorno de la democracia-, pero fundamentalmente mucha esperanza. Concretamente con dos puntos, dos ejes centrales: los Derechos Humanos, aquí también la libertad democrática, la Constitución, eje central de la campaña de Alfonsín. Pero Alfonsín había unificado eso con la cuestión económica.

Lo que Alfonsín quería decir es que venía una economía distinta y un Estado distinto. De esta manera había un programa económico y un programa político de Derechos Humanos.

 

Axel responde la primera pregunta. Su agenda es intensa. Había tomado un avión desde Buenos Aires hasta Córdoba, ya había respondido a los colegas que asistieron a la conferencia de prensa. Por la tarde tiene que brindar una clase pública en la UNC y varias reuniones con dirigentes por el armado político en Córdoba.

Sin embargo, interrumpe su agenda para prestar testimonio a Gen 107.5, con un temple característico de su persona mientras intenta improvisar un almuerzo con un tostado que acaban de acercarle.

A los pocos meses de su asunción empezás el secundario y sos delegado con sólo 13 años, formando parte de un Centro de Estudiantes que gestionaba en la clandestinidad durante la dictadura.

-La primavera alfonsinista, la vuelta de la democracia, el destape, todos factores que generaron una explosión de militancia. Mi colegio estaba muy politizado (Colegio Nacional Buenos Aires). Efectivamente el centro de estudiantes había sufrido mucha persecución, mucha represión con un elevado número de desaparecidos y más allá de eso, el Centro había sobrevivido en la clandestinidad.

Cuando empiezo en el año ’84, el centro se había reorganizado rápidamente, estaba funcionando y ahí empieza mi participación en política activa, siendo delegado de curso elegido por mis compañeros.

– En contraposición de esa participación activa de la juventud en la política durante el alfonsinismo, llega el menemismo, justo cuando arrancás la Facultad (Económicas). Acá se vivió un desencanto por parte de la sociedad a la hora de involucrarse en política.

-Con el cambio de gobierno y la llegada de Menem, efectivamente empiezo a estudiar en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Ahí viene la etapa neoliberal en donde al peronismo le toca en los papeles, o al menos a sus dirigentes, pasar por un momento bastante trágico -Axel, se detiene un segundo, su mirada se hace profunda, toma aire y con un sonrisa sarcástica continua- las promesas de campaña como la revolución productiva, el salariazo y demás, me hace acordar un poco a los que pasa ahora con la campaña de Macri – su postura cambia, con el mismo temple con el que arrancó la entrevista, pero sus palabras emitían dolor en la tonalidad de su voz- A mí me paso que seguía militando, pero el neoliberalismo pegó demasiado fuerte en la conciencia de la gente y produjo una enorme desmovilización social.

-¿Ésto se tradujo a una despolitización de la sociedad?

-Sí, incluso peor, se produjo un rechazo a la política. Hay que analizar que la primera experiencia del gobierno de Alfonsín terminó con frustraciones. Los dos ejes de sus propuestas nunca pudieron concretarse, tanto en la política de Derechos Humanos como en su plan económico.

Terminamos con híper inflación y los militares libres con los juicios de lesa interrumpidos. Lo que eran los grandes móviles de restauración democrática quedaron pisoteados y creo que eso generó mucha decepción. Además, el neoliberalismo empezaba a ganar en el mundo, penetrando con esa idea de que el Estado no servía para nada, que había que achicarlo, que se necesitaba modernizar, que había que privatizar y era una ola mundial en la cual Argentina se montó y la política se desprotegió.

-En tu caso y la de algunos de tus compañeros de facultad, no caló este proceso de despolitización. Desilusionados con el peronismo y el radicalismo, crearon una organización estudiantil independiente enmarcada en la resistencia ante ese modelo de país.

-Si, así fue. Junto con algunos compañeros de la universidad, justamente como estudiantes, empezamos a conectarnos con muchos grupos, tanto nacionales como latinoamericanos, que también se empezaron a formar como resistencia ante el neoliberalismo.

La resistencia al neoliberalismo en los ’90 fue muy fragmentaria, muy dispersa. Era difícil juntar a las organizaciones porque había tanta desmovilización por parte de la sociedad que prácticamente no había forma de plantear grandes luchas. Incluso había algunos que se resignaron tanto que decían “vamos a resistir a los planes de ajuste pero cada uno desde su lugar”.

-¿Eso fue un error de conceptualización de algunos militantes que se embanderaban en la resistencia?

La mayoría decía “no podemos aspirar a gobernar el país porque el Estado no sirve, el Estado es neoliberal por naturaleza”, eso es un error histórico que muchas veces cometen los dirigentes. Piensan que el clima de época es eterno. Así fue entonces que pensaron que el neolibralismo había llegado para quedarse y había que amoldarse a que no se podía resistir. En consecuencia se armaban espacio de lucha más autónomos, separados, pequeños…

Dentro de los movimientos de los trabajadores, los barriales, los latinoamericanos y estudiantiles que resistían, nosotros formamos una agrupación independiente porque esta era la manera de llegarle a la gente.

-¿Qué opinas de quienes no empiezan su construcción política con un partido o movimiento social?

-Siempre pensé que para hacer política no hay que partir de un lugar esclarecido de lo que uno piensa o evangelizar, sino que hay que llevar a la gente a partir de donde están.

-Durante las elecciones de 1999, formaste parte del “Colectivo 501”, un grupo de universitarios que proponían ir a otro país o estar a 501 kilómetros del lugar de procedencia para evitar votar las propuestas electorales de ese momento.

-No era que nosotros estuviésemos decepcionados de la democracia ni de la política, sino que decíamos en la elección que termina ganando la alianza, que ésta era lo mismo que Menem, que no había que confundir y por lo tanto no existían alternativas. Podías votar a Duhalde o a la alianza y el programa era muy parecido en lo económico, el cual era un programa neoliberal.

Lo que decíamos era que lo que había que fomentar era la participación política, democrática, directa y organizada desde los diferentes sectores. Ante esta situación, personalmente pensaba que la política tradicional no podía dar un resultado.

-¿Cuál fue el momento bisagra en la gestión de Néstor Kirchner en el cual sentiste que ese proyecto era el que a vos te representaba?

-Justo estamos en las vísperas de un nuevo aniversario del discurso de asunción de Néstor. En ese discurso, Kirchner empieza a plantear algunas cosas desde la presidencia, en las cuales yo creía desde la economía en mi práctica profesional pero también en mi práctica política.

Mucho tiempo veníamos pensado ¿Es posible que el Estado haga una cosa distinta? Y esto fue lo que planteo Kirchner. Después empezó una política muy fuerte de Derechos Humanos como así también en la economía: empezó a subir el salario Mínimo Vital y Móvil sin que nadie se lo pidiera, también se metió a intervenir con las paritarias libres. Pero al principio yo también estaba descreído porque no lo conocía.

-¿Cómo llegaste a ser Ministro de Economía?

Llegué de una manera insólita. Me voy acercando al kirchnerismo junto con algunos compañeros. Al poco tiempo a Mariano Recalde (compañero de militancia en el Nacional Buenos Aires) lo nombran presidente de Aerolíneas Argentinas. En ese momento empiezo a trabajar en Aerolíneas Argentinas y me parece que eso sirvió, por los conflictos que existieron en su momento, de alguna forma de vidriera, pero después de eso hubo otro conflicto muy fuerte con Techint. Buscaban nombrar un director de Techint. Creo que no me querían dar ese perfil alto pero aunque muchos no me conocían me tratan de nombrar y ante ésto Techint se resiste.

Desde mi punto de vista, ese conflicto me permitió mostrar doble gestión en Aerolíneas y convicción política a nivel general. Por algún motivo, los compañeros que me conocían de cerca como Wado de Pedro o el mismo Recalde, como así también desde los diferentes ministerios empezaron a tenerme como una referencia porque venía de la academia y me consideraban a esa altura como un “Ministro de Economía”.

Lo raro es que yo nunca trabajé en una carrera para ser ministro, ni hice estrategia para llegar al cargo. La verdad que la gran sorpresa que he tenido en mi vida, es que una presidenta como Cristina, me haya llamado para ser Ministro. Sí era consciente que formaba parte de un gobierno con el cual me sentía alineado respecto al proyecto económico que implementó desde el 2003. Antes de todo eso me preguntaba por dentro si alguna vez iba a pasar que se me diera la posibilidad de que ocurriera y finalmente se dio.

-Axel, hoy en tu papel de Diputado Nacional y referente del FPV, mucho se habla de la unidad del peronismo y una posible candidatura de Cristina. ¿Qué análisis podes realizar respecto de las elecciones de medio término que se aproximan?

-En estos momentos estamos ante una elección en donde no hay encuesta que no marque que la dirigente con más intención de votos en la provincia de Buenos Aires, el distrito más grande del país, sea Cristina. Si vos vas y le preguntas a los bonaerenses a quien votarían hoy en día la gran mayoría te van a decir “Cristina Fernández de Kirchner”. Algunos dirigentes del espacio del peronismo, no se esperaban ésta enorme intención de voto de Cristina, por lo cual exige un reacomodamiento.

Muchos pensaban que Cristina no iba a tener este grado de adhesión popular o especularon que con toda ésta persecución intensísima que viene haciendo el Gobierno Nacional mediante la campaña sucia a su persona, iba a apartarse de la política. Con la última reunión de Cristina con distintos intendentes de Buenos Aires, quedó claro un armado estratégico de cara a ésta elección hablando de qué hay que hacer.

Cristina está asumiendo la conducción de un sector muy importante de lo que sería un Frente Popular que queremos armar para estas elecciones. La candidatura ya es una cuestión secundaria porque en el marco de éstas reuniones, Cristina definirá que es lo más potente en la conformación de las listas para asegurar los objetivos planteados.

-¿Crees que Cristina va a tomar las riendas del peronismo a nivel nacional?

Uno no puede ni ser exagerado ni ser ciego, hay algunos dirigentes del peronismo que no reconocen la proyección de Cristina. Esto no lo digo yo, lo dicen ellos. Algunos que no la reconocían ahora lo están haciendo y otros no, pero están dispuestos a sentarse en una mesa y por lo menos tener en cuenta el enorme peso político que posee.

-¿Y respecto a la provincia de Córdoba? Dentro del Kirchnerismo provincial ha habido una fuerte fragmentación en la discusión PJ si o PJ no. Los que decidieron no alinearse a Unión Por Córdoba, dicen que Schiaretti se muestra muy cercado a las políticas de Macri.

-Desde el Frente Para la Victoria tenemos firme nuestra posición: hay que hacerle oposición a Macri porque está desindustrializando el país, está haciendo a la Argentina un país cada vez más unitario y menos federal.

No entiendo porque alguien buscaría una cercanía con el gobierno de Macri si no fuera por cuestiones coyunturales que tiene que ver con recibir obras, recibir fondos. Pero eso no puede indicar la posición política y menos todavía ideológica y mucho menos la dirección porque si en ese camino nosotros vamos concediéndole al gobierno de Macri todo lo que él pide, cuando miremos para atrás, vamos a tener una situación social, económica e internacional insostenible.

-¿Desde el FPV buscan una unidad?

-Creemos en la unidad, formamos parte del movimiento peronista y convidamos a todos lo que crean tener esa orientación que es la de Néstor, Cristina, Perón y Evita a acompañarnos. No me cabe duda que dentro de la tradición del movimiento nacional y popular, Macri se encuentra no en la orilla del frente, sino en el continente del frente.

Tenemos que ser una oposición fuerte no para que Macri se vaya, sino para que cambien las políticas.

-Teniendo en cuenta el grave retroceso en materia de Derechos Humanos o la situación que atraviesan los trabajadores actualmente ¿Pensas que el enemigo a derrotar es el neoliberalismo y que Macri es un participe necesario?

Si, indudablemente. Lo que pasa es que uno se podría preguntar ¿Qué es lo que tiene Macri como dirigente? En economía tiene un desastre en su gabinete, no se sabe ni quién decide. Diría que han puesto el programa neoliberal en piloto automático sobre ésta carretera. No necesitan ni Ministro, porque para llevar adelante la apertura de la economía, la desindustrialización, la caída del salario, la apertura de importaciones, no se necesita capacidad de gestión, eso se llama retirar al Estado.

-¿Qué pensas sobre su origen empresarial?

Forma parte de un grupo de empresas, que siempre vivió del estado y ahora está en el Estado, por eso pienso que es un neoliberalismo agravado el que tenemos con Macri. Opino que es un proyecto neoliberal, pero en su versión más compleja porque ese neoliberalismo, viene acompañado de un grupo de negocios que tienen una actitud depredadora que complican más las cosas. Si bien el problema es el proyecto neoliberal, Macri lo encarna con éste adicional.

 

Textos: Maximiliano Salas. Fotos: Richard Heurtley.

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