La liga Justicia-lista

La liga Justicia-lista

Fueron 10 minutos los que permaneció en la reunión. Observaba desde un rincón de la sala de conferencia del Consejo Federal de Inversiones a los gobernadores peronistas. Los midió según la talla de sus impulsos y la exageración de cada gesto. Tomó la palabra y mencionó dos veces el sustantivo: “compañeros”. Sólo agregó algunos adjetivos para los que traicionaban a la doctrina. Pocos prestaron atención, seguían enfrascados en la discusión del cómo oponerse al liderazgo de Carlos Menem y el envalentonado ministro Domingo Cavallo. A veces parecía uno de ellos, pero su relevancia como mandatario no era central. Salió a la calle y tomó aire; en la vereda lo esperaban tres periodistas de los principales diarios. 

– ¿Qué sucede gobernador? ¿Finalizó la reunión? Preguntaron los periodistas simulando un encuentro fortuito.

– ¡Acá no se va a resolver nada! porque hay muchos traidores que se dicen compañeros y luego se arrodillan frente al presidente” respondía de forma virulenta un desgarbado santacruceño de apellido difícil.

Recién los gobernadores se enteraban al día siguiente por las primeras planas y los noticieros de las críticas. Las anécdotas se multiplican cuando se conversa sobre la trayectoria de la Liga de Gobernadores.

Nacida con el objetivo de enfrentar al poder central de Nicolás Avellaneda en 1870 y que tuvo momentos de intensidad política en la historia del país. Para algunos es la columna vertebral del peronismo, para otros el trampolín para acceder al sillón de Rivadavia.

De baja intensidad durante el menemato, ya que el  innombrable laudaba entre los capitales financieros y el contrapeso de los gobernadores devaluados. Su disuasión sirvió  para dormir a los sindicatos y paralizar opositores.

Con momentos gravitacionales en los años de la Alianza, mientras quedaban desparramados nombres grabados en servilletas. Fue Duhalde el que apostó fuerte y propuso una salida decorosa al entonces titubeante De La Rúa. Los nombres de gobernadores del grupo Macro: Romero, Rodríguez Saa, Gildo Insfrán, Gioja, Marín, Reutemann, De La Sota, Ruckauf lo apoyaban.

La crisis del 2001 dejó un vacío de poder y representatividad política. Gobiernos débiles y devaluados. La llegada de Néstor Kirchner con su liderazgo radial marcó su impronta. Fue duro con los virulentos y conciliador con los caciques territoriales y poco a poco el espacio de gobernadores fue perdiendo relevancia. Las negociaciones se dirimían mano a mano en mesa chica.

Ni siquiera Perón tenía ese liderazgo tan dogmático” se quejaba algún gobernador por lo bajo mientras sigue añorando el abrazo conciliador del tercer Perón.   

La actual liga de nouvelle” gobernadores tendrá nuevas características y formatos. Para algunos será un nuevo pacto de la Moncloa para que garantice la gobernabilidad del Gobierno Nacional y Sectorial. Otros considerarán que será un coto para que no rebalse el liderazgo de Cristina Fernández.

Tal vez será un marca paso a la política macrista, un freno a la torpe marcha de la economía y a los posibles ajustes fiscales que pueden impactar en la recaudación de las provincias.

Por ahora los liderazgos no se consolidan en los territorios, sino todo lo contrario. Carlos “el gordo” Verna muestra los dientes, Gildo, Corpacci y el “Turco” Manzur están marcados por “perucas”. Schiaretti se proyecta pero juega el doble rol de conveniencia. Todavía hay desconfianza y los jefes territoriales miran desde afuera: Alperovich no es Manzur, Uribarri no es Bordet, el “gringo” no es el “gallego”, Peppo no es Capitanich. Urtubey falta con previo aviso y certificado nacional.  

Por ahora la liga de gobernadores sólo tuvo definiciones reivindicativos y enojos caprichosos por el reparto de fondos. Será un sistema de sacrificios nítidos que por ahora el Gobierno Nacional no compra. ¿Habrá un trato preferencial para algunos gobernadores? ¿Será un trampolín electoral? ¿Será un refrito de la interna peronista? Son las preguntas que responderá éste nuevo capítulo de la liga de la Justicia-lista.

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