28 de mayo: Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer

28 de mayo: Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer

En la columna de esta semana del segmento del Consultorio de Salud Integral, Melisa Torres, expuso en el programa Tarde Para Chequear la importancia de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres en el marco del Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer.

 

El derecho de las mujeres a gozar de salud integral a lo largo de todo su ciclo vital, es un derecho humano universal consagrado por el sistema internacional de derechos humanos. La Organización Mundial de la Salud señala:

“El derecho a la salud implica gozar del más óptimo estado de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad”.

La salud integral, por su parte, no es un hecho meramente biológico, sino que responde más bien a procesos biopsicosociales, y depende del lugar que las mujeres ocupan en la sociedad, de su capacidad de acceder a los recursos materiales y simbólicos para vivir una vida digna, con igualdad de oportunidades, exenta de violencias. Una vida en la cual la sexualidad y la reproducción se ejerzan desde la autonomía y la libertad.

Hoy esto no ocurre para millones de mujeres, en especial para las más pobres y las más jóvenes, para mujeres que aman a otras mujeres, para quienes son desplazadas, para aquellas que habitan zonas rurales o urbano marginales, para mujeres de distintas razas o etnias, para quienes tienen capacidades diferentes, entre otras condiciones. Para ellas, el cruce de discriminaciones, violencias y exclusiones las aleja cada día del goce de los derechos humanos consagrados, en especial, del derecho a la salud integral y los derechos sexuales y reproductivos.

En 1987, la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe, hizo la propuesta de instaurar un día de acción global a favor de la salud de las mujeres, y en 1988 se conmemoró el primer 28 de Mayo con el lanzamiento de la Campaña para la Prevención de la Morbilidad y Mortalidad Materna. Las muertes a causa de la gestación eran y continúan siendo uno de los indicadores más dramáticos de la inequidad en salud, en tanto afectan abrumadoramente a mujeres de los países más pobres para quienes ser madres a menudo es un riesgo de vida.

Cada día mueren aproximadamente casi 830 mujeres por causas prevenibles relacionadas con el embarazo y el parto. Un 99% de la mortalidad materna corresponde a los países en vías de desarrollo. Muchas mujeres mueren de complicaciones que se producen durante el embarazo y el parto o después de ellos. La mayoría de esas complicaciones aparecen durante la gestación y la mayoría son prevenibles o tratables; otras pueden estar presentes desde antes del embarazo, pero se agravan con la gestación, especialmente si no se tratan como parte de la asistencia sanitaria a la mujer.

Las principales complicaciones, causantes del 75% de las muertes maternas, son:

  • Las hemorragias graves (en su mayoría tras el parto)
  • Las infecciones
  • La hipertensión gestacional
  • Complicaciones en el parto
  • Los abortos peligrosos.

En Argentina en el año 2014 se registraron 290 muertes maternas, lo que representa una razón de 3,7 muertes cada diez mil nacidos vivos. El 14,8% de las muertes maternas fueron por Embarazo terminado en aborto, el 24,2% por Causas indirectas y el 61 % por las restantes Causas directas.

Para evitar la muerte materna es fundamental que se garantice desde una perspectiva de derechos, el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva de calidad; se priorice la temática de la morbi-mortalidad materna como una demanda de justicia social; se universalice el acceso a la información; y la prevención de los embarazos no deseados. Para esto último es fundamental que todas las mujeres tengan acceso a la anticoncepción, a servicios que realicen abortos seguros, y a una atención de calidad tras el aborto.

En la Argentina rige desde el año 2015 el Protocolo para la Atención Integral de Personas con Derecho a la Interrupción Legal del embarazo, que contempla el aborto legal en casos de violación y peligro para la salud o la vida de las mujeres.

Aunque los países difieren en las condiciones del sistema de salud imperante y las limitaciones en los recursos disponibles, todos los países deben tomar medidas inmediatas y focalizadas para elaborar políticas integrales que amplíen el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva.

Argentina tiene el potencial necesario para disminuir considerablemente la tasa de mortalidad materna y las amplias brechas que existen en la materia. Sin embargo, las inequidades en el acceso a servicios, en la disponibilidad de recursos humanos y físicos adecuados y en la calidad de la atención sanitaria, impactan de diferente forma sobre las razones de la mortalidad materna y generan un riesgo desproporcionado para las mujeres que viven en las jurisdicciones más pobres del país.

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