El invicto de un sistema obsoleto

El invicto de un sistema obsoleto

Siempre las mediciones de Ibope sobre la radiofonía cordobesa generan controversias pero casi nunca sorpresas. Hace más de 30 años que los “líderes de opinión” gritan exaltados frente a los micrófonos y en las pantallas de televisión ser los dueños de las audiencias.

El rating sirve para los que pagan y no faltan críticas a las arcaicas metodologías de medición de audiencias.

Miles de radios no ingresan ni en los radares de Ibope, ni tampoco de los auspiciantes por más que concentran un tercio de las audiencias. Siempre surgen muchas preguntas ¿Tiene sentido seguir hablando de una encuesta parcial y sesgada? ¿Por qué no hay otra encuestadora que investigue mejor los consumos radiales? ¿Qué mercado legitiman estas estadísticas?

Hoy ibope toma una muestra de 2500 llamados a teléfonos fijos sin controles de certificación. Los usuarios que tienen este servicio superan principalmente los 45 años. Entonces ¿Están todos los públicos representados? ¿Por qué no usar una app para medir en tiempo real? Sucede que el método rinde económicamente; hace varios años que se inflan los números para sostener la caída de los medios tradicionales y las cifras son utilizadas según la legitimidad que se quiere acentuar o los intereses en direccionar.

El inminente agotamiento del modelo comunicacional de poca Amplitud Modulada (AM) lo marca la paulatina retirada de los oyentes. Las nuevas formas de consumo y la disrupción tecnológica son los principales motivos. La radio AM dejó de ser el lugar de la costumbre o ritual y los mosaicos de consumo se construyen on demand y en listas para escuchar en cualquier momento y lugar. Quién no comprenda los nuevos hábitos va a obstaculizar la metamorfosis de los medios. Hasta el tradicional oyente prefiere conectar su radio habitual por bluetooth en los

stereos de los automóviles antes que escuchar el sonido nostálgico a  frituras. Sin embargo algo no termina de morir y otra de nacer. Todavía hay una insistencia en la generación de contenidos de las frías pantallas y micrófonos que no se compara con los millones de usuarios activos que recorren las plataformas digitales diariamente.

Todavía los medios necesitan sostener un mercado que no se atreve a migrar para no generar incertidumbre en los auspiciantes. El déficit también lo tienen las agencias publicitarias y dueños de medios que no saben cómo brindar a los auspiciantes nuevas alternativas a los anclajes de  marcas.

El pobre encendido, el claro avance de las radios “fórmulas” musicales  sin estructuras entre los primeros puestos pone el foco en la necesidad de discutir la identidad del modelo radial cordobés ya que el crecimiento de las Frecuencias Moduladas (FM) tienen la doble función de explorar y contener a los huérfanos de una anacrónica radio AM.

Costará mucho tener un modelo creativo que empiece a generar nuevos contratos con las exigentes audiencias. El desafío de innovar y salir del lugar de confort que lleva 30 años será la premisa de los próximos años. Un sistema obsoleto como el señor Mario Pereyra que se retira invicto de una radio de otra época.

La Migración de audiencias es inminente, los  nuevos modos de oír es algo que los estudios de audiencias no captan. El modelo de negocios está en jaque mate y todavía no tienen intenciones de buscar uno nuevo. Prevalecen los contenidos mediocres que no se discuten ni en los medios, ni en los foros de periodistas, ni siquiera en las facultades donde todavía se enseñan a guionar bajo los modelos estatales de radio como BBC o RAI.

Quizás la salida del Señor invicto sea el inicio para pensar los medios de manera emprendedora y diferente. La pelota quedó picando, ya no se juega en canchas de tierra sino con césped sintético y transmisiones de facebook live.

 

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