Rita Segato: “Las mujeres tenemos que probarnos como sujetos morales todos los días”

Rita Segato: “Las mujeres tenemos que probarnos como sujetos morales todos los días”

En el marco de una nueva movilización bajo la consigna “Ni una menos”, en reclamo a la violencia de género de todo tipo (física, económica, judicial, mediática, etc) repasamos los conceptos de la antropóloga Rita Segato en su paso por la UNC.

Segato, es sin dudas, una de las mentes más lúcidas a la hora de hablar sobre la violencia de género y todo lo que esta conlleva. En un contexto preocupante en el cual cada 18 horas hay que lamentar un femicidio, Rita Segato hace una crítica al trabajo de los medios, pone sobre la mesa de discusión la concepción de poder y dominio por parte de los hombres e invita a la reflexión de pensar una construcción diaria para la sociedad.

La antropóloga y activista feminista desmenuza el trabajo de los medios y el desarrollo de sus agendas, que producen y trabajan en reforzar estereotipos en vez de invitar al receptor a una reflexión más profunda. Un trabajo fundamental que pasa desapercibido por los medios de comunicación, por eso Segato implementa el concepto de “Bolsa de valores de la vida humana”.

La “Bolsa de valores en la vida humana” determina que vidas valen más que otras planteado según los poderes: “Tanto el Estado, el capital y la fuerza de los medios, tienen un acuerdo tácito que determinan que algunas vidas valen más que otras. Entonces de esta manera, la vida de las mujeres valen menos que la de los hombres, como así también la de los indios valen menos que la de los blancos o la de los sirios menos que la de un soldado estadounidense”, asegura Rita Segato.

Ahora bien, cuando esto se enmarca en el lente mediático, vemos las construcciones sociales que genera la desinformación: “El hombre es percibido naturalmente por el público como un sujeto moral, en cambio la mujer debe de probarse como sujeto social cada día de su vida. Los medios trabajan en esa dirección”.

De esta manera, se puede comprender un panorama de poder y prestigio: “Una mujer se levanta del sueño, se prepara para salir al ojo público y tiene que presentar su YO demostrando una y otra vez que es una mujer de buenas intenciones, porque pesa sobre la mujer una desconfianza, ella es siempre sospechosa. La persona tiene la marca de la derrota en una historia colonial, donde territorios fueron rapiñados”. Esta última palabra “rapiña”, tiene un doble significado: “violación y conquista”.

El tratamiento mediático, la irresponsabilidad periodística y un sistema regido de dueños,  es una manera de poder comprender la dolorosa tasa de femicidios: “Para un sistema regido así, las mujeres no somos personas. Las muertes de las mujeres son muchas veces usadas como espectacularización y por el otro lado, como  una manera de ensalzar la potencia y el poder por parte del hombre”.

Miles de veces una misma mujer es asesinada en el lente de la televisión argentina: “Aquí se da el efecto de aducción a inducción de los femicidios. Existe un efecto contagio y mimesis, una deliberación de imitación”

Caso Wanda Taddei: Eduardo Vázquez (ex baterista de callejeros) roció alcohol y arrojo un encendedor a Wanda, quien murió producto de las quemaduras recibidas. Al poco tiempo, en Argentina habían subido los casos de mujeres prendidas fuego por sus parejas

En esta estructura de poder, invita a comprender a la masculinidad como un acto de potencia: “Los medios monstrifican al agresor y dejan reproduciendo ese acto. Ese monstruo en ese acto además de monstruoso es potente, ahí está la clave de que otros quieran imitarlos. Lo quieren imitar en su único y gran momento de potencia. La potencia del sujeto masculino en la sociedad esta reducida, golpeada en aspectos económicos. El hombre es disminuido. Cuando las potencias están golpeadas por las épocas que vivimos, un hombre reducido en sus capacidades por los dilemas de una disputa en una época que llamo de “dueñidad”, donde unos son dueños y los otros no son nada. Para este tipo de hombres el poder que le dé un lente se traslada en lo que él entiende como un momento de heroísmo ante una víctima débil, un momento de potencia. Consagra en lo que él entiende decirse hombre, es decirse un sujeto potente”.

¿Es posible corregir esa mirada? Sería uno de los principales interrogantes sociales. La antropóloga da cuenta de ello y asegura: “Hay una mirada que corregir, la de los errores instalados en la sociedad reforzadas en los estereotipos. Es necesario hacer un trabajo de corrección de los desvíos de compresión originados en una historia de opresión y desigualdad. Contrariamente, los medios no realizan ese trabajo, sino que refuerzan prejuicios presentes que son del ámbito de la mirada de la sociedad sobre las personas”.

 

Radio Gen 107.5, una vez terminada la exposición, le realiza algunas preguntas a Rita

 

 

-Dentro del poder mediático usted utiliza el término “pedagogía de la crueldad”. ¿Cómo se desarrolla esta?

-La Pedagogía de la crueldad es aquello que induce a transformar a las personas en cosas. Enseña a mirar el cuerpo humano como cosa, es la cosificación de la vida.

Convida a la audiencia en creer en algo. La audiencia se confunde y se encuentra del otro lado del lente, en el ojo del editor de noticias. Le dice al público que se encuentra del mismo lado del poder y no ayuda a generar una conciencia. Es un engaño, hasta un crimen diría. En el desarrollo el programa de Marcelo Tinelli es claro ejemplo, da una falsa creencia en el público.

-Los derechos adquiridos por las mujeres ¿Cómo pueden ser considerados en un campo teórico?

– Cómo la existencia de un nuevo momento, en el cual espero haya una ampliación de la conciencia. Hubo avances, no todos pero imposibilitados con sectores que son enemigos de las mujeres como es la cuestión del aborto. Es posible que en este nuevo momento, esos sectores no tengan tanta influencia en sectores progresistas.

-Teniendo en cuenta como se moldean las mentes de las personas que legislan las leyes ¿Cuál son los principales errores que comenten los juristas?

-El sector de derecho no puede pensar el poder, no pueden pensar que la ciudadanía no existe. Ellos parten de una ciudadanía, donde existen cuestiones que son de la ciudadanía y cuestiones que son de esos residuos despolitizados y pormenorizados como lo son las mujeres, el colectivo LGTB y que ese no es el tema de la ley. Se equivocan por un desprecio al pensamiento de las mujeres. No pensar que ahí hay un aporte en el cual podría enriquecer su posicionamiento jurídico

En la estructura moderna hay una esfera pública, hay un estado cuyo discurso es el discurso del derecho, de las instituciones donde está el sujeto universal que es el sujeto de la política, todo lo otro es minorizado, no político, privatizado, pertenece al orden de lo privado, es un error.

-¿Se podría pensar en cambiar las estructuras sociales si empezamos por las leyes y los juristas se formaran en un marco de perspectiva de género y brechas sociales?

-Sí, claro. Que un juez tenga la posibilidad de  pensar que es la relación de género no como una relación erótica sino como una relación de poder fundante en relación a todos los otros poderes, desigualdades y formas de opresión, indudablemente tendríamos un estado diferente.

-¿Cómo se pueden contextualizar los crímenes patriarcales dentro de la sociedad?

-El violador es un moralizador, es un miembro legítimo de esta sociedad, de la normalidad porque es un disciplinador de todo lo que el percibe como un desacato al patriarcado: las mujeres que deambulan su feminidad en las calles, los homosexuales que no esconde su homosexualidad y todas las variaciones de las identidades sexuales. La lente del mundo que ve el lente del ojo del patriarca hegemónico, castiga esos actos que entiende de desobediencia. Esos crímenes suceden más en los medios urbanos metropolitanos y modernos. En estos ambientes de ciudadanía masiva, la forma de castigo y crueldad contra los desacatos son muchos más atroces que en los medios comunitarios.

-A la hora de pensar en una “sociedad de dueños” ¿es posible percibir esos poderes?

-El poder no es observable, existe un pacto entre el Estado, el Capital y el medio. No podemos observarlos pero si interferir viendo el resultado de sus trabajos. Ese poder ni piensa a la ciudadanía, para ese poder la ciudadanía es inexistente. El principal desafió es que este poder pase de fortalecer opresiones, estereotipos y desigualdades a una sociedad, no digo utópicamente igualitaria, pero que sus miembros puedan vivir en tranquilidad.

 

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