Cuando las bases hicieron temblar Córdoba

Cuando las bases hicieron temblar Córdoba

Transcurre el octavo día de paro de transporte público. El intendente Ramón Mestre habló el fin de semana, dando a conocer cuatro puntos. La no reincorporación de los choferes despedidos; una consulta popular, que aún no tiene fecha, sobre si los cordobeses queremos un servicio de transporte que se declare esencial; pedido de tratamiento en el Congreso de la Nación para aprobarlo; y por último, anunciar la salida de 150 coches, manejados por algunos choferes, administrativos de las empresas y “practicantes” a la calle, con custodia de la Policía de Córdoba y Federal y por Gendarmeria.

Mucho se dijo que los choferes no eran tales, o no eran profesionales. En el acto central se hizo hincapié en ello, principalmente tirándole la responsabilidad al intendente.

Se conoció el sábado que la CGT se reuniría cerca del mediodía del lunes, para tratar la posición a tomar en el conflicto.

Pasadas las 13hs. en el Bv. Chacabuco, cerca de 50 personas esperaban una resolución que no llegó. La CGT se comprometió a tratar la problemática de los despidos, que suman más de 150 entre todas las empresas. Pero de paro general solo escucharon el pedido de los choferes ahí presentes encabezados por Marcelo Marín, delegado que tomó notoriedad en este conflicto.

Mientras en la calle, los trabajadores de Gráficos, Alimenticios, Bancarios, entre otros gritaban “Carnero” a cada colectivo que pasaba. Detrás de este iban o dos motos de la Policía de Córdoba o un móvil custodiando que solo quede en un grito y no pase a la agresión física.

A las salida de la reunión Juan Monserrat, titular de UEPC, dijo que van a luchar en conjunto con los delegados de los choferes para la reincorporación de los despedidos. Y uno de los últimos temas fue la convocatoria al paro general. Lo que sucede es que no todos los referentes sindicales están de acuerdo con esta medida.

En la Plaza San Martín, pasaban de vez en cuando y con las frecuencias distorsionadas, los colectivos que de a uno o dos llegaban a las paradas de la plaza, no levantaban mucha gente. La mayoría esperaba 30 o 40 minutos y se iba.

Cerca de las 14hs. ya dejaron de pasar por el centro de la ciudad. Tanto los reunidos en la CGT, como la concentración que se realizó en Colón y General Paz, colmaron las calles.

Alrededor de 15 mil trabajadores salieron a luchar contra los dichos del intendente, mientras este estaba en el Concejo Económico y Social. Las negociaciones en el Congreso iban viento en popa. Fue algo que se habló ya el sábado entre Diego Mestre y quien presentó un proyecto con esta iniciativa, Mario Negri.

Entre la multitud que comenzó su marcha hacia UTA, a las 16:15, cuando llegó intempestivamente el titular del SURRBAC, Mauricio Saillén; se escuchaban historias de los colectivos que recorrían la ciudad, entre uno que chocó a tres cuadras de allí, hasta que le pidieron el registro a un chofer, y al no presentarlo se bajaron todos los pasajeros.

Este tipo de historias recorrían las más de tres cuadras de trabajadores. Algunos choferes totalmente emocionados caminaban por el medio de la columna y agradecían el apoyo no solo de gremios sino también de organizaciones sociales como la CTEP y Encuentro de Organizaciones; asociaciones docentes y centros de estudiantes de secundaria y universitarios.

Ya en el acto, pasaron varios discursos, pero el más encendido fue el de Mauricio Saillén, llamando a un paro general, e instando a que los líderes sindicales que no están de acuerdo (Daniele del SUOEM, Suárez de Luz y Fuerza y Pihen del SEP) a que si no escuchan a las bases, tendrán que darles las explicaciones pertinentes.

La posibilidad de paro general es lejana. Las bases más combativas lo plantean y lo llevan como bandera en cada canto. Pero estas están divididas, algunos piensan que es una movida política para desestabilizar en época electoral a Mestre e inclusive a Mauricio Macri. Otros ven en el reclamo de los choferes la verdadera voz de las bases, que durante mucho tiempo estuvieron no representadas por sus dirigentes gremiales.

Lo cierto es que el conflicto ya se nacionalizó, y no lo hicieron los choferes, sino Mestre. A Córdoba la miran de reojo, las adhesiones en el acto lo demostraron, llegaron de todo el país. Los choferes están entre dos bandos, los más viejos y los más nuevos, los primeros cansados de que su gremio esté intervenido y los más nuevos subiéndose a los coches para no perder el trabajo.

Entre los de más experiencia, dicen que esto no termina bien; que no se ve una solución a la mano. Otros están tratando de mantener la moral alta, y el apoyo de otros gremios, pero principalmente de las bases les sigue dando fuerza.

Etiquetas: ,

Top