En política: la conflictividad se mide

En política: la conflictividad se mide

Córdoba fue una asamblea permanente. El conflicto del transporte duró nueve días y fue un experimento en la era de posverdad comunicacional. Cabe preguntarse: ¿Se dieron cuenta los usuarios de las operaciones que se gestaron desde las esferas políticas y mediáticas?

No cabe dudas que las nuevas formas de hacer política entre mentiras y puestas en escenas generan ganadores despiadados y perdedores desorientados.

Todo comenzó con un viejo y arrastrado reclamo salarial de la UTA. La disconformidad del 21% en el cierre paritario trajo consecuencias en la disputa del liderazgo de uno de los gremios más poderosos del país. En casi 10 días hubo gritos, desesperación, especulación y sobre todo egoísmo entre los actores interesados. Casi todos jugaron a esconder las cartas mientras la mayoría de la población contaba sólo los porotos frente a las redes sociales.

Día tres del paro de transporte. Las  fake news ganaron a la realidad y los medios tradicionales  quedaron en off side. Funcionarios dubitativos intentaban responder en 140 caracteres arrobando a las audiencias que reían entre tanta incertidumbre. Los polimarketing miraban más el twitter que las esquinas de los barrios sin luces, relataban el paro de colectivos desde el espejo retrovisor de un Mercedes Benz descapotable último modelo.

Día sexto. Se endurecía el conflicto y el Ejecutivo Municipal ordenaba a sus funcionarios difundir mensajes contra los gremialistas que decían “#EstadodeDerechoYa Basta de Matones que sitian Córdoba. Basta de kirchnerismo violento” y un poco más delicado, el misógino Secretario de Desarrollo municipal escrachaba a trabajadoras del gremio bailando: “Si cobrarías tanto dinero, no te gustaría bailar así” compartía por las redes.

En el séptimo día resucitaron las consultoras y los Call Center. Preguntaron a los cordobeses si el conflicto del transporte afectaba: Mucho, Poco o Nada. Y quizás a esta altura estábamos acostumbrados porque se avecinaba el cierre de listas de cara a octubre.

En el octavo día el Plan de Emergencia era custodiado por gendarmería. Se intentaba declarar al Sistema de transporte como esencial y los principales medios de comunicación titulaban:  Más de 100 vecinos solidarios en las paradas de colectivos. Algunos automovilistas recogían a vecinos en las paradas. ¿Saben quiénes eran? Funcionarios municipales obligados y organizados en recorridos troncales. Se filmaban y subían esa experiencia a las redes sociales.

Al noveno día se levantó entre las tinieblas: el paro. Los usuarios preguntaban si era cierto. Tristemente carroñeros periodistas pedían más despidos que las propias empresas afectadas. Hubo algunos choferes llorando por las pérdidas de trabajo y funcionarios sin barro en los zapatos sonriendo. He visto miles de cordobeses en la zanja del odio. Ni de un lado, ni del otro. En una gran grieta que deja cotidianamente el vacío de la política. Total los negocios, no se tocan. Lamentablemente perdimos todos un poco estos últimos días.

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