La salud comunitaria, una cancha embarrada

La salud comunitaria, una cancha embarrada

Por Gabriel Ernesto Guevara – Médico Rural de Traslasierra

Escarbando en lo profundo, removiendo sensaciones e ideas, encuentro claridad en palabras que expresó Ramón Carrillo hace muchos años: “Los problemas de la medicina como rama del Estado, no pueden resolverse si la política sanitaria no está respaldada por una política social. Del mismo modo que no puede haber una política social sin una economía organizada en beneficio de las mayorías”. De aquel programa “Médicos Comunitarios” surgido en el año 2004 con la idea de conformar equipos interdisciplinarios que trabajen en las comunidades donde se vulnera el derecho a la salud, con una mirada integral y buscando la participación comunitaria, solo nos están quedando un gusto amargo, poco en los bolsillos (hace seis meses que no cobramos), brazos cansados y una profunda incertidumbre que genera bronca, impotencia y en muchos casos resignación.

En este partido donde el lema es “no es mi responsabilidad”, no hacen otra cosa que pasarse la pelota de Nación a Provincia y de Provincia a municipios y comunas, limitando cada vez más los recursos, y las posibilidades reales de dar continuidad a un proceso de trabajo que comenzó hace muchos años, con el objetivo de dar respuesta a un problema creciente de falta de acceso a la salud y a una vida digna. Esta pelota que significa “los problemas en salud y sus respuestas”, se la van pateando hasta que finalmente se pincha en la comunidad, frente a los domicilios de las familias. Esto se siente cuando la familias van al dispensario y no hay profesionales atendiendo, o sólo se limitan a la atención médica, con personal cansado (por la explotación laboral), mal pagos, en salas desprovistas de insumos y medicamentos. En otras comunidades debido a las grandes distancias y limitaciones económicas para llegar a los centros de salud, deben resignarse a una atención médica mensual en su comunidad y lidiar con la dificultad para conseguir turnos cuando son indicados estudios y otras  atenciones médicas. Ni hablar de adultos mayores y personas con discapacidad que no pueden acercarse al dispensario.

Ahí estamos nosotros, los comunitarios, gambeteándo a fin de mes, haciendo jueguitos con los pocos recursos que disponemos para trabajar en salud, corriendo tras la pelota, muchas veces con viento en contra, aprendiendo, caminando los territorios, buscando soluciones y que la pelota no se manche. Somos 600 trabajadores formados

en salud social y comunitaria (hicimos la especialidad en la Universidad Nacional de Córdoba y Universidad Católica de Córdoba) trabajando en distintos puntos de la provincia, acompañando y apoyando innumerables acciones en promoción y educación en salud. Equipos que buscan salirse de la individualidad del consultorio para aprender a trabajar con otros profesionales y junto a las familias de la comunidad. Somos un colectivo que genera charlas en las escuelas, controles a los niños y embarazadas, talleres de promoción y educación en salud, que informa sobre patologías y como prevenirlas, que acompaña y asesora en casos de violencia, que trabaja la educación sexual integral, aborda consumo problemático de sustancias, salud bucal, alimentación y ejercicio, ambiente sano y naturaleza, que se esfuerza en mejorar gestiones en cuanto a los programas de salud y optimizar recursos. Es por todo esto que nos consideramos una pieza fundamental en el acceso a la salud, en un sistema de salud provincial fragmentado,  donde provincia transfiere la autonomía y la responsabilidad a las comunas y municipios, pero no así los recursos realmente necesarios para realizar un trabajo serio y sostenido en prevención de la salud y de esta forma mantener a las comunidades sanas.

Entonces… ¿Por qué no nos reconocen como trabajadores de la provincia, con los derechos laborales correspondientes? Y digo provincia por las condiciones precarias con las que nos emplean a los trabajadores de la salud en comunas y municipios (contrato de locación, con sueldos bajos, sin obra social, sin aguinaldos, sin licencias ni estabilidad laboral). ¿Qué políticas se están implementando para dar respuesta a estas problemáticas en barrios periféricos, zonas marginales, en el interior de la provincia y zonas rurales (que no sean becas ni contrataciones precarias) en donde evidentemente las comunas no logran su resolución?

Señor Gobernador de la provincia de Córdoba y señor ministro de salud de la Provincia (sabiendo la autonomía política enmarcada en la constitución) les pasamos la pelota, pero sepa que somos miles de familias  que nos vamos a acordar si patean pa´ el otro lado.

 

 

 

 

 

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