En la cadena de ajustes, la mujer es el primer eslabón

En la cadena de ajustes, la mujer es el primer eslabón

En el medio de la ola de despidos por la crisis económica que está atravesando el país, las mujeres son las primeras victimas del ajuste. En el caso de PepsiCo, más del 70% de los desafectadas son madres solteras, el sostén del hogar. Muchas de ellas tienen enfermedades producto de las malas condiciones laborales. 

Se sabe que la desocupación pega fuerte. Mientras el promedio es de 9,2% a nivel nacional, según datos del INDEC del primer trimestre, es de 8,5 para los varones y sube casi dos puntos para ellas: 10,2. Golpea aún más fuerte a las jóvenes menores de 29 años del Conurbano donde el índice llega a 22,5%: “Las mujeres son las primeras damnificadas del ajuste y de la crisis pero hemos visto también que hemos logrado feminizar la protesta social en un sentido muy preciso, instalando lógicas de resistencia y defensa de la vida que se traducen en el grito de #NiUnaMenos. Esto nos pone en solidaridad concreta entre distintos territorios y experiencias: seamos trabajadoras formales o informales, amas de casa o docentes, desocupadas o beneficiarias de subsidios” analiza Verónica Gago, investigadora del Conicet, especializada en temas de trabajo y género e integrante del Colectivo Ni Una Menos.

Para Gago, los despidos en Pepsico están además, “sancionando” la organización interna de una fábrica que hace años viene luchando y demandando condiciones mínimamente dignas de trabajo frente a los múltiples accidentes y dolencias de las operarias y a los intentos generales de precarización. “El intento de despido entonces tiene ese doble efecto: aterrorizar al resto de los trabajadores, instalando que cualquiera de nosotras puede quedar en la calle de un momento a otro y, por tanto, obligándonos a aceptar cualquier chantaje patronal”, consideró.

Las Mujeres Sindicalistas de la Corriente Federal difundieron estadísticas que confirman la vulnerabilidad de la mujer en el mercado laboral.  Para equiparar las asimetrías, reclaman políticas públicas con perspectiva de género, igualdad en los convenios colectivos de trabajo y que se garantice el acceso a la salud y a la educación gratuita y de calidad ampliando plazas y vacantes.

 

 

Top