Viviana Chiatti: “Mestre no tiene sensibilidad social”

Viviana Chiatti: “Mestre no tiene sensibilidad social”

Viviana Chiatti es una de las cinco despedidas de TAMSE que junto a sus compañeras realizan una huelga de hambre frente al Palacio 6 de Julio, representando a las más de sesenta trolebuseras que perdieron su empleo en medio del último conflicto que paralizó la Ciudad durante diez días. Chiatti asegura que esto es producto de la “falta de sensibilidad social y humanidad” que posee el Intendente Ramón Mestre y los dirigentes de una UTA intervenida desde fines del año pasado.

Viviana, quien se la ve debilitada por la pérdida de 11 kilos, lleva en su porte firmeza y una mirada que transmite fuerza. Una vez dentro de la carpa, responde las preguntas que le realizamos. De ese lugar, el equipo periodístico se va con una sensación: como en todo, la sociedad patriarcal se hace presente de manera avasallante, pero no podrán doblar el brazo de luchadoras como ella.

-¿Cuándo arrancaron la medida? ¿Han tenido respuesta al reclamo?

-El día 13 empezamos la huelga de hambre. A la fecha son 14 días que estamos acá y todavía no hemos tenido respuestas del señor intendente. Acá nos vamos a seguir quedando, por suerte hay gente que viene a apoyarnos, no estamos solas. Se hacen presente gremios y varias organizaciones sociales.

La próxima pregunta es inevitable teniendo en cuenta que del total de choferes del transporte público, las trabajadoras de TAMSE solamente representan el 6% y sin embargo, de los más de 120 despidos, 57 son mujeres.

-¿Se encuentra una explicación de por qué la mayor parte de los despidos vienen de TAMSE?

-La verdad es que no se explica. Del total de los choferes del transporte, las mujeres somos el 6%, de este porcentaje somos 130 operadoras de las cuales se han despedido 66 trabajadores de la empresa (11 hombres del lavadero y el resto mujeres). Hemos sido despedidas siendo en la mayoría de los casos únicas sostén de familia. Todas necesitamos llevar el pan de cada día a nuestras casas y hoy nuestros hijos e hijas están pasando hambre.

-¿Cuál es tu antigüedad en la empresa?

-En mi caso cuento con 25 años de antigüedad y despedirme así, robarme la dignidad de esta manera, la verdad que es muy duro pero lo cierto es que la fuerza interna que poseemos para seguir luchando nunca nos va a faltar. No nos parece justo que nos hayan despedido por reclamar un sueldo justo. No matamos a nadie, reclamamos lo que todo trabajador debería reclamar.

-¿Quienes son los principales responsables para que hoy se encuentren en esta situación?

-A mi humilde entender, yo que no soy delegada ni gremialista, sino una simple trabajadora, a mi ver son los de arriba, principalmente el señor intendente (Ramón Mestre) secundado por la UTA, porque jamás quisieron dialogar con nosotras mientras se desarrollaba el conflicto. Recién después de todos los despidos, la UTA intento abrir las puertas para lograr algo y hasta el momento no se ha conseguido absolutamente nada.

-La sensación es que la UTA nunca prestó interés en las reincorporaciones

Claro, por eso decidimos hacer esto desde el día 13. Cuando vimos que se venció la conciliación obligatoria no fuimos más partícipe de lo decidía la UTA, nos sentíamos manoseadas y presionadas porque no podíamos relacionarnos con nadie porque no nos lo permitían. En una Argentina democrática, duele que pasen estas cosas. Si no sos de un sector pudiente, si no la peleas no llegas a ningún lado. Una se reprime en el miedo y eso no está bueno.

-¿En qué contexto notificaron tu desvinculación a la empresa?

-A mí me despiden el día lunes 7, dos días después del paro. Me llegó una notificación de que el lunes y el martes no me había presentado a trabajar. Omitieron el detalle que ese mismo lunes era mi día de franco.

La verdad que nosotros pensamos que las actas se iban a hacer valer y esto nos escapó a todos.  Los de arriba, deberían haber abierto las puertas para dialogar, nunca tuvieron intención de hablar. Posteriormente largaron el 8% que hizo que todos los trabajadores y trabajadoras no continuáramos con la medida de fuerza porque era una real burla. Todo esto fue una provocación para que pasara, consiguieron su objetivo: nos enfrentamos pobres contra pobres, trabajadores contra trabajadores y esto no está bueno de parte del intendente porque uno lo vota para que se deba al pueblo. No lo votamos para esto, sino para que cuide el trabajo de los ciudadanos, evidentemente no le intereso. Fue creador del odio, nosotros somos trabajadores, no somo delincuentes para que nos castiguen de la forma que lo han hecho.

-¿Crees que el Intendente tiene poca sensibilidad?

-Mestre se expresó sobre nosotras justificándose: “¿De qué manejo nos hablan las trolebuseras”, yo le pregunto a él, ¿qué humanidad tiene con los trabajadores, con los pobres, con el pueblo?. A lo largo de todo este tiempo en el cual estamos en huelga de hambre, nunca se acercó nadie del ejecutivo municipal a nosotras.

Vemos que la municipalidad le da espalda a todas las protestas de los vecinos que diariamente se acercan aquí. Con las compañeras presenciamos que la gente se acerca permanentemente por cloacas, alumbrado público, por la falta de infraestructura y no se le mueve un pelo. No entiendo como viene a hablarnos de humanismo, ¿con qué moral?.

-Antes que se desatara el conflicto, ¿había reclamo de los usuarios respecto al funcionamiento del transporte?

-En 25 años que tengo en el transporte, el usuario se ha quejado de manera permanente ya sea por la frecuencia o por la falta de unidades. A lo largo de todos estos años los coches se han ido deteriorando y muchas operadoras ponemos nuestro granito de arena para que el sistema continúe y lo hacemos porque todas necesitamos trabajar.

En una sociedad patriarcal desde las raíces, la permanente violencia que sufren las mujeres, ya sea verbal, económica o física, también se debe a la molestia que poseen los hombres cuando dan cuenta de la independencia y autonomía económica de trabajadoras. Viviana Chiatti, lo ha percibido en sus años de servicio.

-Es evidente la discriminación hacia nosotras, si bien hay mucha gente que se solidariza con nosotros, también hay muchos hombres que bajan por esas escaleras y se nos ríen en la cara que nos dicen “no les va a hacer mal que se caguen de hambre siendo tan gorditas como son” y no se trata de eso, porque ellos no saben que hay detrás de una “gordita” porque una gordita puede tener a lo mejor algún problema de salud por el hecho por el cual es obesa.

Duele mucho como nos faltan el respeto a las mujeres trabajadoras, les molesta que peleemos por nuestros derechos. Nosotras somos madres y ellos no piensan en sus madres, en sus señoras o sus hijas que el día de mañana podrían encontrarse en nuestra situación.

-Una de las postales del conflicto que más conmovieron fue como ustedes, las trabajadoras, eran la primera línea en las movilizaciones, llevando adelante el reclamo. ¿Esto le molestó a los de arriba?

-Evidentemente si, les molesto, les dolió en sus orgullos de hombre. Nosotras fuimos las cabezas de la medida de fuerza y obviamente les molesto, sino, no hubiese pasado esto. No comprenden sobre el respeto hacia la mujer, ellos vienen de una mujer, todo empresario, todo hombre vienen de una mujer.

Una siempre vio el machismo, en el trole todos los días se hace presente. Cuando pasan estas cosas te das cuenta que es muy difícil. Nosotros criamos a nuestros hijos e hijas solas, no existió ningún hombre mientras ellos iban creciendo. Yo en mi persona me considero madre y padre.

La trabajadora menciona a sus dos hijas y sus nietos, los cuales debe alimentar diariamente. Su voz se entrecorta, sin embargo, lejos de dejar escapar alguna lágrima. Respira con una fuerza de una guerrera de mil batallas. Aprovechamos a prender un cigarro. Continuamos intercambiando palabras, sabiendo que cada una que emita de su boca, son palabras que nos dan ganas de continuar con la entrevista por horas.

-Los datos del INDEC remarcan que la canasta básica alimentaria se encuentra en un piso superior de los 14.000 ¿era posible mantener a tu familia con el sueldo que venían cobrando?

-Es muy difícil poder vivir con ese sueldo actual, por eso necesitábamos un aumento. La gente piensa que ganamos fortuna y la verdad es que rondamos por los 20 mil pesos. El alquiler, y todas las deudas, más la comida y crianza de mis hijas y nietos, deja en evidencia que el salario es muy precario. No me es nada fácil. Esto me llega al corazón porque he sufrido mucho en mi vida y sin embargo siempre luche y luche sin bajar los brazos. Que haya en esta Córdoba, en esta Argentina gente que te quita la dignidad, que trata así a las mujeres sostenes de familia, daña el alma. Detrás de cada trabajador despedido hay una historia, hay una familia.

Hay niños que necesitamos darle de comer. En nuestro caso tenemos compañeras que tienen hijos discapacitados que les ha sido retirada las maestras integradoras porque ya las dejo de cubrir la obra social, compañeras que tienen hermanos discapacitados y que los ayudan. No somos 66 operadoras que nos pueden reducir a un número, hay una historia de vida y a todas nos olvidaron en la calle.

-¿Les pagaron indemnización?

-No nos pagaron ni una mera indemnización, solamente nos depositaron el aguinaldo y con eso nos tuvimos que arreglar.

-¿Te imaginas trabajando de otra cosa?

-No me imagino haciendo otra cosa, amo mi trabajo más allá de todo, lo llevo en mi corazón. Las manos no me las corto el tren porque soy y siempre seré una mujer luchadora pero no se si a mi edad podría conseguir otra cosa. No soy una mujer muy grande pero con los achaques que uno ya tiene, con 25 años en los cuales la salud se va deteriorando, no se si voy a conseguir un trabajo pero no pierdo las esperanzas que nuestra lucha nos llevará a que seamos reincorporadas.

Si el señor intendente no nos quiere, por lo menos que nos pague la dignidad que nos robo, que nos pisoteo y arrebato de un día para el otro, lo justo.

-¿Qué les podes decir a todas las mujeres que sufren discriminación laboral y que pasan por una situación parecida?

-No bajen los brazos compañeras, no paren. Luchen porque es la única forma de lograr algo. Si hay discriminación, luchemos juntas para conseguir una sociedad más justa y parar el machismo. Nosotras estamos en la carpa hace 14 días en representación de todas las compañeras.

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