Gilda Morales: “En los dos meses que estuve presa me torturaron física y psicológicamente”

Gilda Morales: “En los dos meses que estuve presa me torturaron física y psicológicamente”

Gilda Morales es madre de Victorio, un joven de siete años que fue apartado de ella por un fallo judicial en el año 2015. Desde ese momento, Gilda comenzó una lucha incansable para volver a verlo y juntar a sus tres hijos.

 Madre soltera, trabajadora y luchadora; ha realizado un pedido a la Corte Suprema de la Nación para que vuelva a poder ver a Victorio, quien actualmente se encuentra con su padre. La Jueza  otorgó la tenencia al padre. Previo a esto, la magistrada “no investigó una denuncia realizada por abuso contra el papá” del chico.

Mediante una decisión de la jueza de familia de cuarta dominación de la Provincia, Silvia Cristina Morcillo, Victorio fue obligado a separarse de su madre hace ya un año y siete meses. La jueza argumentó que Gilda era “una madre obstructora, dado que obstruía el vínculo del padre con el niño”, es por ello que pidió un cambio de guarda.

Según el testimonio de Gilda brindado a Radio Gen 107.5, las irregularidades del proceso judicial son demasiadas: “Previo a que se dictaminó el fallo de la jueza, en el proceso intervino CATEMU (Equipo Auxiliar Técnico Multidisciplinario), donde aseguraron que el cambio de guarda era inviable, dado que el padre no estaba apto para tener al niño y que lo recomendable era otorgarle visitas asistidas”, es decir, acompañado por asistente terapéutico.

El pedido de detención a Gilda Morales

Mediante una medida cautelar presentada por el progenitor del niño, la jueza realizó una serie de pedidos de allanamientos a la casa de Morales. “Esta señora siempre se ha manejado fuera del marco de ley, me quitó a mi hijo mediante la fuerza pública después de la serie de allanamientos compulsivos”, declaró Gilda, quien viene llevando una huelga de hambre frente al Palacio de Justicia.

En este contexto, a través del fuero penal, el fiscal Ernesto de Aragón, pide su detención bajo la caratula de “intento de secuestro” aplicando el artículo 146 del código penal. De esta manera, Gilda es privada de su libertad durante dos meses.

El Artículo 146 del código penal establece: “Será reprimido con prisión o reclusión de 5 a 15 años, el que sustrajere a un menor de 10 años del poder de sus padres, tutor o persona encargada de él, y el que lo retuviese u ocultare”.

“En los dos meses que estuve presa me torturaron física y psicológicamente”, denuncia Morales.

Una vez conseguida su libertad, Gilda junto con sus otros dos hijos, empiezan a elevar reclamos en el fuero penal, en el juzgado de familia como también en Organismos de Derechos Humanos. “Nada dio resultado, Morcillo sistemáticamente siempre cajoneó la causa. Mantienen aislado a mi hijo desde hace diez meses”.

Ante la desesperación de Morales, decidió emprender un viaje en bicicleta hasta Buenos Aires. Durante esa travesía empezó a publicar en la página de Facebook, “En bici por mi hijo”, los tratos que ha recibido por parte de la justicia.

El deterioro en la salud de Victorio

El menor “en medio de un cuadro de estrés constante, ha perdido parte de su visión y se encuentra sometido a un daño psicológico que se profundiza con el correr de los días”. Gilda lamenta que desde Senaf aseguren que su hijo no sufre daño, sino que lo de su visión “es hereditario”. “Hay informes oftalmológicos incluidos en el expediente en donde demuestran que su visión era plenamente sana, buscan justificar su aislamiento”.

Desde que comenzó su huelga de hambre el pasado 25 de julio, Gilda Morales acusa haber sido violentada por el poder judicial en reiteradas oportunidades: “incluso desde Senaf me han agredido físicamente. Han llegado al punto de mandar una ambulancia con la idea de internarme en el hospital neuropsiquiátrico y hacerme pasar por loca. Solo soy una madre que reclama que le devuelvan a su hijo y solo he recibido violencia de género e institucional”.

Según Gilda, tanto Silvia Cristina Morcillo y Ernesto de Aragón, poseen una denuncia en la Oficina Anticorrupción por abuso de autoridad.

Desde el entorno de Morales aseguran que todo comenzó hace casi cuatro años. Afirman que el padre de Victorio “es una persona violenta”, quien cuenta con denuncias de abuso y que jamás les pasaba las cuotas alimentarias correspondientes. En el marco de la investigación, Gilda ofreció testigos, sabanas telefónicas e inclusive todas las denuncias realizadas. Sin embargo, la Justicia no dio lugar a ningún recurso.

El caso en estos momentos es investigado por la Corte Suprema de Justicia. Desde el máximo órgano judicial del país, elevaron un pedido de informe sobre las actuaciones en el caso hasta el día de la fecha.

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