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Piñón Fijo: “Los artistas callejeros no la están pasando nada bien”

#LaInmensaMinoría

Piñón Fijo: “Los artistas callejeros no la están pasando nada bien”

En #LaInmensaMinoría Reynaldo Sietecase entrevistó a Piñón Fijo con el motivo de sus funciones invernales en el Teatro Metropolitan (Buenos Aires):

A pesar de estar en radio, llega con su característico traje pintoresco, un bonete y unos zapatos también coloridos de tamaño considerable. Aferrado a su papel, se considera autodidacta, y como tal, se aferra al mismo para que sea creíble. Con maquillaje blanco con dos lágrimas negras, y un corazón alrededor de su boca completan al personaje:

“El hecho de ponerme traje genera un feedback que me hace sentir cómodo, me conecta mejor con el otro. Si quisiera venir como Fabián haría una nota distinta, ni mejor ni peor. Yo elijo que sea así”.

Hace 29 años salió a la calle, más que nada como artista callejero, a quienes saluda ya que no la están pasando bien. Su nombre artístico deriva del engranaje que es parte de la bicicleta con la cual ésta avanza, le gustó la acepción positiva de pedalear o intentar hacerlo hacia adelante.

Luego de probar distintos oficios y no encajar en ninguno, comenzó a trabajar como mimo en el ’89:

“Yo era papá joven, pasé por muchos oficios, lo más estable que tuve fue impartir clases de guitarra. Sin saberlo, me produjo mucha emoción a la democracia, por ahí en el 84 hubo una movida muy linda en Córdoba y todo el país, ver mimos que colmaban las plazas me tocó muy fuerte”.

La construcción del personaje fue paulatina, sin embargo, el momento cúlmine que lo cambió todo fue una presentación conjunta con otros artistas en el Parque Sarmiento:

“Si bien probé hacer de mimo en cumpleaños infantiles durante mi adolescencia, dije que esto era lo mío cuando un día me ví rodeado de titiriteros, mimos, y actores, nos dieron un espacio en el Parque Sarmiento y me encantó. Ahí fue el click”.

En cuanto a su éxito que perdura y sobrepasa generaciones señaló que es ensayo y error, una de las cosas que contempla es su espíritu de artista callejero:

“El artista callejero no segmenta por edades, hay que entretener a todos. Es un perfil con el que se divierten chicos y grandes. Bala es mi Piñón Fijo, atraviesa a todas las generaciones”. Mostrándose conmovido con el afecto a lo largo de estos años destacó:

“La gente es muy agradecida con quienes les hacen reír. Para mí es una gran responsabilidad meterse en la infancia de los hijos de los otros. Meterse en el seno de la familia a dejar un mensaje no es poca cosa, y a mí me alegra mucho tener ese papel”.

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